
¿Dónde está Jodphur?
Ubicada en el estado de Rajasthan, en el noroeste de la India, es conocida como la «Ciudad Azul» por sus casas pintadas de azul y por su imponente fortaleza, el Mehrangarh Fort.
La distancia desde Delhi a Jodphur es de 580 km, en coche tardamos 10 horas 15 minutos y en tren entre 10-11 horas.
Desde Jaipur hay unos 335 km, en coche entre 5-6 horas y en tren 4-4,5 horas.
Desde Agra a Jodphur hay 572 km, unas 8 horas 15 minutos en coche y en tren entre 9,5-11 horas.

El Reino de Marwar
Jodphur es la capital del estado de Marwar. Antes de la unificación de la India moderna, Marwar era un estado principesco (reino independiente) gobernado por la dinastía Rathore.
Su capital, Jodphur, fue fundada en 1459 por Rao Jodha, jefe del clan rajput Tathore de la casta de Rajputs, proclamados descendientes de Rama, el héroe épico del Ramayana.
Este estado fue uno de los más poderosos y ricos de la región, famoso por sus guerreros, su caballería y su arquitectura monumental (como el imponente Mehrangarh Fort).
Hoy en día Marwar, no es una división administrativa oficial del gobierno indio, pero sigue siendo una identidad cultural y geográfica muy fuerte, dejando legados como su dialecto, el marwari.
Por lo cual cuando alguien dice «Marwar», se refiere a la tierra histórica de los Tahores alrededor de Jodhpur, identidad cultural que une a las ciudades del suroeste de Rajasthan.

El Desierto del Thar
El desierto de Rajastán, conocido también como el Desierto de Thar, es una vasta extensión árida que cubre gran parte del noroeste de la India, principalmente el estado de Rajastán y se extiende hacia Pakistán.
En los mapas encontraremos el nombre del Desierto de Thar, sin embargo los guías nos hablarán siempre del Desierto de Rajastán, esta aclaración es simplemente para tener claro que hablamos de la misma zona.
El Thar tiene unos 200.000 km cuadrados, de los cuales el 85% se encuentra en Rajastán.
La vegetación que encontramos es escasa con arbustos espinosos, acacias, cactus y gramíneas resistentes.

La Circulación y el Tráfico en Jodhpur
A medida que nos acercamos a Jodhpur vamos encontrando más circulación, rodada y andada.
Los alrededores de la «Ciudad Azul» son un mosaico fascinante de desierto, pueblos tradicionales, fortalezas olvidadas, artesanía viva y paisajes que combinan lo árido con lo inesperadamente verde.
En la orilla de la carretera encontramos a grupos de gente con banderas de colores, le preguntamos a nuestro conductor y nos dice que probablemente sea algún festival, bien podría ser el Rajsthan International Folk Festival.
Aunque este año se celebra en Octubre, los preparativos empiezan en Julio, comunidades locales como los Manganiyar, músicos nómadas del desierto, traen sus instrumentos y banderas para marcar territorios de actuación o caravanas.

El tráfico en Jodhpur, igual que en el resto del país, es legendario por el río de motos, coches, camellos, bicicletas, peatones, rickshaws…
Todo fluyen o se atascan en diferentes momentos, sin reglas estrictas, pero con una intuición colectiva que evita desastres mayores. No es para débiles de corazón, los cláxones y las bocinas suenan como una sinfonía constante y el «derecho de paso» se decide por tamaño y audacia.




Jodhpur, con sus 1,5 millones de habitantes en pleno desierto del Thar, tiene un tráfico que refleja su historia desértica. Alrededor de la imponente fortaleza Mehrangarh Fort se llena de vendedores ambulantes, tuk-tuks, autos y buses.

El Mehrangarh Fort
Llegamos a Mehrangarh Fort.
Rao Jodha, el fundador de Jodhpur, empezó la construcción de esta fortaleza en 1459. El gobernante del clan Rathore trasladó su capital a este sitio más inexpugnable, con una altura de 122 metros sobre la llanura circundante.
Mehrangarh deriva de «Mihirgarh» que significa «fortaleza del sol» en referencia al linaje del clan Rathore, descendientes del dios solar Surya.



Puerta de la Victoria o Jai Pol
Entramos por Jai Pol, literalmente «Puerta de la Victoria», una de las siete puertas monumentales que dan acceso a la fortaleza de Mehrangarh.
Es la puerta principal actualmente para los visitantes.
Fue construida como entrada triunfal para los ejércitos victoriosos que volvían de la batalla (Jodhpur sobre Jaipur y Bikaner, en la Batalla de Sambhar 1806).


Las Casas Azules de Jodhpur
Subimos por una rampa empedrada y tras cruzar Jai Pol, tenemos la primera vista panorámica de Jodhpur azul.


Jodhpur, tiene miles de casas en su casco antiguo pintadas en azul índigo.
Los inicios de esta colorida costumbre fue iniciada por los brahmanes (casta sacerdotal hindú, la más alta), que pintaban sus casa de azul para distinguirse del resto de la población y mostrar su estatus.

Otra razón práctica es que Jodhpur está en el desierto del Thar, con temperaturas que superan los 45ºC en verano.
La pintura azul hecha con cal mezclada con sulfato de cobre o índigo, refleja el calor solar y mantiene las casas más frescas, entre 5-10ºC menos.
Además el cobre actúa como repelente natural de termitas e insectos.


Lo que empezó como costumbre brahmán, se popularizó en otras castas por los beneficios prácticos. Hoy el azul es el símbolo turístico, que muchos repintan cada año para atraer visitantes.

La Leyenda Local del Mehrangarh Fort
En el siglo XV se inició la construcción de este Fuerte, pero la mayor parte de la estructura actual data del siglo XVII, gracias a las expansiones de sus sucesores.
El Fuerte nunca fue conquistado, resistiendo a diferentes invasores y asedios.
Leyendas locales atribuyen su protección a Karni Mata, una santa que colocó la piedra fundacional y cuya bendición se considera un milagro, ya que solo los fuertes de Jodhpur y Bikaner permanecen en manos de los Rathore.

Los Elementos Eefensivos del Mehrangarh Fort
Mehrangarh es una de las fotalezas más grandes de India, cubriendo unas 486 hectáreas con muros de hasta 36 metros de alto, construidos en piedra arenisca roja.
Esta obra maestra que combina la fortaleza militar palacio real y arte refinado, marca un estilo rajput, con influencias mogol y persa.
El estilo rajput está fundamentalmente ligado a la cultura hindú, la defensa y el lujo real, guerrero y colorido.

Los elementos defensivos los vemos en la terraza donde nos encontramos: Fortaleza sobre la colina, muros dobles y gruesos, el acamino hasta donde nos encontramos es zigzagueante, con 7 puertas, los cañones etc.


El Palacio en el Mehrangarh
Dentro de Mehrangarh se encuentra el Palacio con sus distintas estancias:
- Moti Mhal (Palacio de la Perla)
- Phool Mahal (Palacio de las Flores)
- Sheesh Mahal (Palacio de los Espejos)
- Zenana (Harén)
- Dulatkhana (Tesoro)
- Takhat Vilas (Sala de juegos)

Las filigranas se encuentran por todo el palacio, cambiando el estilo en función de la sala: en las salas públicas se busca la ostentación, en las del harén buscan la intimidad, etc.



La Actualidad del Mehrangarh Fort
Actualmente el Mehrangarh pertenece al maharaja de Jodhpur, Gaj Singh II, quien él y su familia lo habitan en una de las alas privadas que no tiene acceso al público.
Gaj Singh II lo administra como un tesoro cultural, un museo, que gestiona seis galerías, las cuales visitaremos pagando una entrada de 600 INR, (unos 5.87€ para extranjeros) y 100 para los ciudadanos indios.
Abierto de 9:00 a 17:00, cerrado los viernes, (recuerda siempre verificar las actualizaciones).

Las Sonrisas de los Indios
En Jodhpur y en general en la India, son optimistas por naturaleza, llenos de sonrisas genuinas y ayuda espontánea.
Siempre recordaré sus sonrisas en las cosas sencillas, nosotros los miramos con curiosidad, la normal de cuando realizas un viaje a un lugar muy distinto al tuyo, la misma curiosidad que sienten ellos frente a nosotros.

Las Ropas, las Castas y sus Colores
Las distintas castas históricamente se vestían de manera distinta. La ropa no era solo funcional o estética, también servían como símbolo visual de casta, estatus social, región y/o religión.
La pieza más importante es el turbante (safa o pagri) en el hombre, protege del sol y muestra identidad.
Los colores más comunes son rojo, naranja o amarillo. Los brahmanes usan turbante blanco y plano, los agricultores (jats) uno ancho y rústico y los rajputs con pluma o joyas.

La túnica (angarkha o kurta) es una camisa larga hasta la rodilla, la de diario es de algodón blanco.
El pantalón (dhoti), es una tela enrollada suelta, un churidar, ajustado con arrugas en los tobillos y el pyjama recto, pantalón suelto y cómodo, con piernas rectas desde la cintura hasta los tobillos.

En Jodhpur, las mujeres visten con gracia el traje tradicional: un choli ajustado con espejillos, (blusa ajustada bordada), una ghaghara (falda plisada) de algodón o seda y un odhni de gasa fina que cubre cabeza y hombros.
Los tejidos protegen del sol, con bordados gota patti en oro y colores vibrantes. Joyas de plata añaden brillo y sonido al caminar.
El Palacio de las Flores

En el Palacio encontramos varias estancias, entre ellas la Phool Mahal, conocido como el «Palacio de las Flores»:
Es una sala construida en el siglo XVIII, originalmente era una sala de audiencias privadas para la familia real y hombres de la corte.
Destaca el oro y rojo en esta estancia, colores que simbolizan el color de la realeza.
Sala de las Carrozas

Otra sala es la dedicada a los howdahs, o carrozas, asientos elevados hechos de madera, plata y oro, diseñados para montarse sobre elefantes o camellos.
Se usaban para procesiones reales, cacerías, bodas o batallas.

El Patio
El patio es un espacio casi diáfano, con solo una pequeña fuente seca, nos maravillan las filigranas de yeso, lo bien que están, a pesar del paso del tiempo.
Las puertas con cristales de colores, se llaman jharokhas, sus vidrios fueron traídos de Bélgica y formaban parte del área del Zenana (área privada de las mujeres de la corte).

La vida tras las celosías era también muy variada, reinas, concubinas, esclavas y artistas ocupaban esta zona de patios privados con fuentes, jardines colgantes y cristales de colores.

Las Mujeres de Palacio
Las mujeres de palacio tenían habitaciones separadas por rango: las reinas principales (ranis), concubinas favoritas (paswans), las esclavas (dasis) y las amigas o damas de compañía (sakhis).

La Música
En el Mehrangarh Fort también disfrutamos de una demostración en vivo durante nuestra visita.

Sentado en el suelo con las piernas cruzadas y un santoor sobre ellas, el músico nos deleita con una demostración de este instrumento, un sonido que se queda en el alma y que nos complementa esta valiosa visita.


Estamos saliendo en la fortaleza, hemos estado recorriendo este maravilloso y mágico lugar durante dos horas.
En cada rincón del Mehrangarh existe la música, esta vez un indio tocando el Bansuri, una flauta de bambú que se toca lateralmente.

Nos fascina que familias enteras que están visitando el Mehrangarh, están encantados con que los fotografiemos, incluso posan.
Les encanta que los turistas visitemos su gran legado y no nos equivoquemos, nosotros somos su propia atracción.

Salimos de Mehrangarh con las piernas cansadas de las subidas, pero con la satisfacción de haber recorrido la historia en forma de cuento.
La ciudad no es un decorado, es gente que vive, trabaja y posa, porque les hace ilusión que alguien del otro lado del mundo se fije en ellos.
La historia del Mehrangarh nos ha transportado a otros tiempos, en los que las leyendas siguen vivas, entre celosías y palacios.
Si te ha gustado este bella ciudad, quizás te animes a visitar el Taj Mahal:
El Taj Mahal: Más que un monumento, La historia de amor que conquistó al mundo




