Nea Paphos
Al entrar en Nea Paphos o Pafos, uno tiene la sensación de estar cruzando un umbral hacia otra época. Nea Pahos es un yacimiento que no se presenta como un único monumento, sino como una ciudad romana junto al mar, donde las ruinas van apareciendo poco a poco según avanzas.

Centro de Visitantes en el Nea Paphos
¿Dónde se Ubica el Yacimiento Nea Paphos?
El Nea Paphos se encuentra en la ciudad de Pafos, junto a la zona de Kato Pahos, al sur de la ciudad, muy cerca del puerto antiguo de Pafos y del paseo marítimo.
Su ubicación, no es casualidad, porque en la época helenística y romana, Paphos fue la antigua capital de Chipre. En la actualidad este yacimiento, forma parte del Parque Arqueológico de Pafos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Panorámica de la entrada al Yacimiento de Nea Paphos
Los Restos de la Antigua Capital de Chipre
Nada más entrar, lo primero que se abre ante nosotros, es un amplio paisaje arqueológico de calles antiguas y restos dispersos de lo que fue Paphos en la época helenística y romana temprana. Aquí ya intuimos la importancia del lugar, son los restos de una urbe auténtica.

Increíble mosaico el que encontramos en Nea Pafos
La Casa de Aion
Dentro del yacimiento y muy cerca de la entrada, nos encontramos la Casa de Aion, uno de los conjuntos de mosaicos más famosos del Parque Arqueológico.
La Casa de Aion es una villa romana tardía, datada apróx. del siglo IV d.C (época del Bajo Imperio Romano). Se excavó en el siglo XX y forma parte de un conjunto de viviendas decoradas ricamente con mosaicos. El nombre es porque Aion es una divinidad o personificación griega y grecorromana representada en sus suelos. La Casa de Aion no era una vivienda común, su decoración sugiere que pertenecía a una élite local muy rica.

Nea Pafos al lado del mar
Casa Dionisio
Las estructuras se vuelven más amplias, más monumentales, pronto encontramos otras villas romanas, como la Casa de Dionisio, donde el dios del vino y el exceso aparecen en los mosaicos llenos de movimiento. Aquí la sensación cambia, ya no es solo una contemplación, es una celebración. Las escenas están llenas de vida, de historias que se entrelazan, como si el suelo fuera un tapiz narrativo.

Bellas historias contadas en los mosaicos
Casa de Teseo
Un poco más allá, encontramos otra villa, probablemente residencia de un alto funcionario, impresiona su tamaño. Sus patios abiertos y entre sus mosaicos destacan la lucha de Teseo contra el Minotauro. No es solo un hogar, es una declaración de estatus.

Cada mosaico cuenta una historia y marca un status social
Odeón de Pafos
Entre columnas caídas, caminos de tierra y fragmentos de muros, aparece el Odeón de Pafos, un pequeño teatro semicircular que todavía hoy se utiliza eventualmente. Construido alrededor del siglo II d.C. se ideó para la música, la poesía y las representaciones más íntimas. Sus gradas semicirculares, hoy parcialmente restauradas, vuelven a dibujar la forma original. Sentarte aquí, aunque sea un momento, cambia el ritmo, el pasado vuelve a nosotros.

Bello anfiteatro el de Odeón Pafos

Panorámica del teatro de Odeón y del faro de Pafos
El Faro de Pafos
Desde el teatro vemos un faro blanco, este pertenece a otro tiempo, fue construido en época moderna, durante el dominio británico en Chipre, en el siglo XIX. No tiene ninguna narrativa mitológica, simplemente nos marca que estamos a pie de costa.

Entre ruinas y mar, la luz del faro nos guía
El Castillo de Saranta Kolones
Su nombre significa «cuarenta columnas» y no es una metáfora. Muchas de las estructuras del castillo se levantaron reutilizando columnas de edificios antiguos. Este detalle ya nos dice mucho de este lugar, no es una construcción nacida desde cero, sino una especie de encaje de tiempos, donde cada piedra trae con sigo una historia anterior.

Las ruinas del Castillo de Saranta Kolones cuentan muchas historias
Un Poco de Historia del Castillo
Levantado en el siglo VII por los bizantinos como parte del sistema defensivo de Pafos, marca una época marcada con incursiones árabes en el Mediterráneo. Más tarde durante la influencia de la dinastía de los Lusignan, el castillo fue reforzado y adaptado. A pesar de todo, su historia fue breve y algo trágica, un terremoto en 1222 lo dejó prácticamente destruido y nunca volvió a reconstruirse.

Bellos vestigios del Castillo del Yacimiento de Nea Pafos

Nea Pafos una riqueza arqueológica única en el mundo
Dejamos atrás el Parque Arqueológico con la sensación de haber caminado por una ciudad que no se ha ido del todo. No es un lugar que se recorra deprisa, es un espacio que se queda contigo, el camino continúa hacia otro escenario, distinto y más silencioso, a pocos kilómetros, nos espera la Tumba de los Reyes.

Panorámica de una de las Tumbas de los Reyes de Pafos
La Tumba de los Reyes
A dos kilómetros del Yacimiento Nea Pafos, tenemos una gran necrópolis, una ciudad de tumbas, es un conjunto organizado, donde cada espacio parece tener su lugar dentro de un paisaje funerario cuidadosamente pensado.
Ubicación La Tumba de los Reyes

Panorámica de la necrópolis en Pafos
Numeración de las Tumbas
Las tumbas están numeradas por los arqueólogos para poder identificarlas y analizarlas, ya que no tienen nombres históricos conocidos. Tumba 1, Tumba 2 y así sucesivamente, ese orden no responde a una identificación jerárquica, sino a criterios de excavación y catalogación.

Escaleras talladas en la piedra para visitar algunas tumbas
Tumba 3
Con el tiempo, algunas de ellas han destacado por su monumentalidad y estado de conservación, convirtiéndose en puntos clave del recorrido. Entre ellas la llamada Tumba 3. No es importante por quien fue enterrado allí, sino por la claridad con la que muestra el modelo arquitectónico de esta necrópolis.

Bella arquitectura de la Tumba 3
Casa para la Eternidad
Al descender, se abre un amplio patio central rodeado por columnas dóricas bien proporcionadas, excavadas directamente en la roca. El espacio está cuidadosamente equilibrado, ni excesivo ni austero, esta tumba es la que mejor encarna la idea de «casa para la eternidad». Alrededor del patio se distribuyen las cámaras funerarias.

Espacioso patio de la Tumba 3

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Tumba 5
A diferencia de la imponente Tumba 3, la número 5 es más sobria y su estructura no se presenta tan completa. Se distinguen restos de un patio excavado en la roca y algunas cámaras funerarias laterales, pero el conjunto no forma sólo un espacio de élite, sino espacios más modestos o menos elaborados.

La Tumba 5 es otro espacio para el descanso eterno
Tumba 6
Esta tumba es de las que se encuentran más al norte, se accede a ella a través de unos escalones de piedra. Ya dentro descubres una nueva distribución, menos impresionante que otras, pero con una atmósfera sosegada y apacible. Su distribución nos hace pensar en que no fue un único proyecto cerrado, sino que fue modificado en el transcurso del tiempo, con ampliaciones, nuevos enterramientos y ajustes de espacios.

Tumba 6 modificada en el transcurso del tiempo
Tumba 8
Esta tumba tiene una distribución distinta en cuanto a distribución, en este caso el patio excavado rodea a las cámaras funerarias, creando una especie de recinto hundido. La sensación al bajar a verla es la de estar dentro de una edificación tallada hacia adentro de la tierra. La mejor forma de verla es desde arriba, en su conjunto.

Panorámica de la Tumba 8
No Hubieron Reyes Aquí
Aunque el nombre de la Tumba de los Reyes tiene un nombre evocador, es bastante engañoso, porque en este lugar no hay tumbas reales, ni nada que podamos identificar como que en su pasado hubieran aquí Reyes enterrados. Cuando los primeros exploradores se encontraron con estas tumbas excavadas, amplias, monumentales, con columnas y patios que recuerdan a auténticas residencias, asumieron que solo podían pertenecer a personas de rango real.

Tumbas construidas en un lugar privilegiado junto al Mediterráneo
¿Qué sabemos hoy en día?
La necrópolis fue utilizada en la época helenística y romana y en ella se enterraban a miembros de élite local, tales como altos funcionarios, aristócratas, gobernadores y en general, gente que manejaban influencia y poder. Eran sin duda gente importante para la sociedad, pero no eran Reyes.

La Necrópolis de la época helenística en Paphos
La Otra Vida
Hay que pensar que la muerte, en este contexto, no se entendía como la desaparición, sino como una continuidad en otro plano. Así que el tamaño y el estilo de las tumbas, no era algo simbólico, sino que daba estatus incluso después de la muerte.
Con el paso de los siglos, las tumbas fueron saqueadas, reutilizadas e incluso ocupadas en épocas posteriores. Los ajuares funerarios desaparecieron en gran medida.

Interior de una Tumba en la necrópolis de Paphos
Dejar Huella
Y al salir, pensamos sobre el presente, sobre un tema que no gusta tocar, el de la muerte.
Aquí los muertos ocupaban espacio, no era un espacio escondido, sino lugares pensados y construidos para una continuidad en otro plano. La muerte no era un final abrupto, sino otra vida. Patios abiertos al cielo, columnas, vistas al mar… Hoy seguimos enterrándonos, pero los espacios se han reducido al mínimo. Nichos alineados, soluciones prácticas donde la memoria se comprime. Hemos dejado de construir para una «segunda vida».
Recorrer este lugar pone en evidencia la necesidad de explicarlo, de permanecer para alguien, querer seguir teniendo un lugar. En cambio ahora, en general, parece que no queremos dejar huella, estamos de paso, incluso en la forma de desaparecer. Por eso este lugar no habla de cómo morían, sino de cómo entendían la vida.

Una lección de vida en la necrópolis de Paphos




