Recorriendo el Suroeste
En nuestro recorrido por EE.UU, llegamos a uno de esos lugares que parecen imposibles de imaginar hasta que los tienes delante. Un paisaje donde la fuerza de la naturaleza ha creado una de las imágenes más icónicas del Oeste americano ¿Nos acompañas a descubrirlo?

¿Dónde Encontarlo?
Horseshoe Bend se encuentra en el norte de Arizona, junto a la carretera US-89, entre los hitos kilométricos 544 y 545, cerca de la frontera de Utah, a unos 8 km de la ciudad de Page.
El Gran Cañón del Colorado (Sur) se encuentra a 215 km, unas 2 h 30 min.
Monument Valley a 205 km, unas 2 h 15 min.
Las Vegas a 440 km, unas 4 h 30 min.

¿Qué es Horseshoe Bend?
Literalmente Horseshoe Bend, significa «curva de herradura», un espectacular meandro del río Colorado. En este punto el río describe una curva de unos 270 grados alrededor de un enorme promontorio de arenisca, creando una formación natural que recuerda a una herradura.

¿Cómo Visitarlo?
Si dispones de vehículo para llegar a esta zona, la visita es muy sencilla, no requiere contratar ninguna excursión, aparcas cerca de la carretera y caminas hasta el mirador del río Colorado. También hay un aparcamiento habilitado junto al inicio del sendero.
Desde el aparcamiento hay 1,2 km hasta llegar al Horsehoe Bend.

Asomarte al Precipicio
Sabemos que en la actualidad tras unas obras de mejora, hay un mirador con barandillas de seguridad, pero cuando nosotros visitamos este lugar, llegamos a un terreno completamente árido con dos grandes agujeros en el suelo. Para poder ver la herradura tenías que asomarte al vacío y cuando nos acercamos…flipamos!


El Paisaje que Vemos
Lo increíble de Horseshoe Bend es que no se trata únicamente de un paisaje espectacular, es un lugar en el que cuesta hacerse una idea de las dimensiones que tenemos delante. El rojizo de la roca y el contraste con el verde azulado del agua crean una imagen que parece irreal. Gran parte de la formación es roca que se originó a partir de antiguas dunas de arena hace unos 180 millones de años, aquella arena terminó compactándose y convirtiéndose en piedra. El río Colorado fue excavando el terreno y profundizando su cauce hasta formar el meandro que contemplamos hoy.


Bello contraste del rojizo de la piedra con el río verde
Asombro y Vértigo
Resulta fascinante pensar que esa curva no se creó de golpe, pasaron millones de años, mientras el terreno ascendía, o el río profundizaba. Tenemos una mezcla de asombro y vértigo, esa profundidad nos impresiona, cuesta comprender cómo el agua se abre paso entre semejantes paredes de piedra. El silencio, la inmensidad y la sensación de estar ante algo tan bonito y difícil de fotografiar.


Las capas de las paredes del Horseshoe Bend
Un lugar Difícil de Olvidar
Nuestra visita se termina, hemos invertido una hora, hora y media, en función del rato que quieras estar observando, fotografiando, recorriendo la zona, etc.
Cuando lo visitamos, la experiencia es distinta a la actual, no existía la plataforma vallada . Podías recorrer el terreno hasta el borde rocoso, por lo que la sensación de vértigo era mucho mayor.
Hay lugares que te hacen sentir pequeñitos ante la inmensidad de la naturaleza, este es, sin duda, uno de ellos. Nos llevamos grabado en la memoria la imagen de esta impresionante curva del río Colorado, esculpido lentamente durante millones de años.

Ayer visitamos el Monument Valley y es otro destino que no puedes perderte:




