Unas pasarelas de madera en un entorno verde, miradores, una playa fluvial, un pueblo con encanto y una ermita del s.XV vente con nosotros y lo disfrutamos juntos.
Ubicación
Las Fragas de Sao Simao, se sitúan en los márgenes del río Alge.
Perteneciente al concelho de Figueiró dos Vinhos y ubicado a unos treinta kilómetros de la ciudad universitaria de Coimbra, Portugal.
La ruta por si misma merece la pena recorrerla, conocerla y disfrutarla, pero también es una buena razón si quieres huir del caos, este entorno te recargará las pilas.

Inicio de la ruta
El recorrido completo empieza en la zona de estacionamiento, es circular, así que finaliza también en este punto.
Desde aquí arriba el paisaje es inmenso, este es el inicio de la ruta que también es el primer mirador.

Nuestra ruta empieza bajando unas empinadas escaleras de madera, que sinuosamente nos llevarán a una garganta de la playa fluvial del río Alge.
Entorno natural
Una fraga es una extensión de monte o bosque, que suele ser poco accesible y escarpado. Esta tipología de bosque mixto es frecuente en la Europa Atlántica.

Apenas descendemos un primer tramo de escaleras y nos encontramos con un mirador sobre este bello entorno.
Desde aquí podemos distinguir la garganta entre las montañas, incluso con un buen objetivo, también vemos el río Alge.
Sobre la roca, tenemos una escultura en forma de niño, llamada «Na Terra dos Sonhos», en la tierra de los sueños.
Figuradamente es un niño contemplando la grandeza de su tierra, es la primera de ocho esculturas del proyecto «Territórios de Pedra» redistribuidas en los concelhos de Ansiao, Pombal y Figueiró dos Vinhos en el ámbito de cooperación cultural.

El paraje es verde intenso, el aire puro y no hay más ruidos que el de algún pájaro.

Descenso hacia el río
Desde aquí si forzamos nuestros objetivos, podemos ver la Aldea Casal de Sao Simao. Para poder visitarlo en esta ocasión tendremos que bajar a las Fragas para subir a la Aldea.

La sierra de Lousa se encuentra en la zona continental de Portugal, en la transición entre las provincias de Coimbra y Leiria.
Esta sierra integra a los municipios de Penela, Góis, Lousa y Miranda do Corvo (Coimbra) y Castanheira de Pera y Figueiró dos Vinhos (Leiria).

A medida que descendemos por la garganta la vista al río se despeja.
El río Alge nace en la Sierra de Lousa, entre las aldeas de Singral Cimeiro y Alge. Recorre Figueiró dos Vinhos y desemboca en Foz de Alge en el río Zezere.

Llegada a la playa fluvial
Finalizada la pasarela llegamos a un camino de tierra que sigue descendiendo, en este punto cabe destacar que a la playa fluvial se puede acceder desde este punto, aparcando cerca de la carretera principal.

El camino nos deja a pie de este molino, usado como alojamiento local, a pie de la playa fluvial, sin duda una buena opción para desconectar en plena naturaleza.
Os dejo el contacto tomado a pie de molino.

La playa fluvial es de aguas cristalinas y frescas. En los meses de verano se encuentra bastante concurrida.
En este entorno encontramos también un pequeño bar (que funciona durante el verano) para tomar algo fresco y disfrutar al máximo de este entorno.

El entorno es una maravilla, escondida entre las fragas. Además de los baños en el río y las rutas, también puedes practicar BTT y escalada.




Características de las playas fluviales
Las playas fluviales nacen a partir del cauce de un río en un entorno de gran belleza.
Durante los meses de verano mediante una compuerta, se cierra el recorrido del agua, para conseguir una poza para habilitar el baño. Esta práctica en Portugal está muy extendida.

En la foto superior se muestra el cauce normal durante todo el año, a excepción del verano en que se cierran las puertas, controlando el nivel del agua para la formación de la playa fluvial, como podéis ver en la foto inferior.


Camino entre la arboleda
Seguimos nuestro recorrido a través de este hermoso puente metálico.


El recorrido ahora es sombrío gracias a la arboleda, el sonido del agua es música para nuestros oídos.

Las paredes de la montaña emanan agua, la vegetación es abundante aunque controlada.
El recorrido sigue estando muy bien marcado.

A nuestra izquierda paralelo al camino encontramos otra poza buena para el baño.
Subida hacia la aldea
Llegado a este punto para subir a la aldea Casal de Sao Simao hay que tomar la ruta que queda a la derecha, empinada y marcada para no perderse.
Este camino tiene unos escalones no tan cómodos como los del otro lado de la garganta, pero despacito se suben bien.

Flora del entorno
Entre la vegetación de la Sierra de Lousa se encuentran como especies endémicas: el madroño, el roble portugués y el alcornoque.
También encontramos especies casi exclusivas como son el carquejas, irzaiz, tojais y la giesta, todas ellas entran dentro de los pequeños arbustos del bajo monte.
Así mismo disfrutamos de la sombra, del olor y la visión de los eucaliptos, pinos, acacias, abetos y cedros, entre otros. Estos ya introducidos por el hombre.


En las Fragas de Sao Simao también nos podemos deleitar con los alcornoques que encontraremos en esta ruta.
Portugal es el principal productor mundial de corcho, en especial la región de Alentejo que suma la mayor cantidad de alcornoques del mundo.

El Silbador
El alcornoque llamado «Silbador» con 234 años de edad, está considerado como «Árbol de Interés Público» desde 1988 y en 1991 de su descorche se sacaron 1200 kg de corcho.

La subida es bastante escarpada y cuando salimos de la vegetación tenemos esta preciosa panorámica como premio al esfuerzo.

Aldea de Casal de Sao Simao
Casal de Sao Simao es una de las 27 Aldeias do Xisto que existen en Portugal. El «Xisto» («esquisto» en español) y la cuarcita, son los materiales predominantes en las construcciones de estas aldeas.
En la Sierra de Lousa nos podemos encontrar con doce de estas excepcionales aldeas.


Casal de Sao Simao pudo ser de origen medieval, una inscripción en una sobre puerta de una vivienda con fecha 1701 daría fuerza a ese argumento.

Y como dice en su página: «Casal de Sao Simao es solo una calle, con una fuente que entona una canción, una iglesia que cuenta la leyenda del santo, una senda que nos lleva a la playa, que allí mismo se encuentra encajada en las Fragas de Sao Simao».

Vida en la aldea
Casal de Sao Simao es un encantador conjunto de casas construido con amor y perseverancia, unas flores aquí, una baranda de madera allá, todo con gusto y detalle.

Cuenta la leyenda que en 2017, los incendios de la parte central de Portugal pusieron en jaque a los propietarios de esta aldea y crearon un proyecto piloto para impedir que sus hogares se vieran un día engullidos por el fuego.
Se construyeron cortafuegos y estanques y se sustituyeron especies autóctonas muy leñosas por otras de más difícil combustión.


Llegamos paseando a un extremo de la aldea y nos quedamos mirando la escalinata de las Fragas.
Desde donde hemos salido, como hemos bajado y como hemos vuelto a subir por el otro lado de la garganta ¡flipante!

Casal de Sao Simao puede ser visitada también por el otro extremo de la aldea, dejando el coche cerca de la ermita que da nombre al pueblo.

Restaurante Varanda do Casal
En nuestro paseo nos encontramos con un edificio moderno de amplios ventanales es el restaurante Varanda do Casal.

Nos pedimos unas croquetas de rabo de toro y un queso de la zona, estábamos tan hambrientos que para cuando quise hacer la foto ya no quedaba.
También nos trajeron pan de la aldea con mantequilla artesanal, aceitunas y aceite.
Como no podía ser de otra manera nos pedimos un bacalao al horno, está tremendamente jugoso y su guarnición es ideal.

El ambiente es refinado y el trato al cliente exquisito, sin duda es un restaurante para ocasiones especiales.
Ermita de Sao Simao

La Ermita de Sao Simao data del siglo XV y se encuentra en la entrada de la aldea, prácticamente en la parte más alta del Monte Sao Simao.

El pequeño templo está dedicado a Sao Simao y a Sao Judas Tadeu.
Fue ampliada en 1678 para la recepción de limosnas.
La Ermita tiene una inscripción gótica con el siguiente texto : «Esta capilla fue encargada construir por Joao Vicente, prior de Aguda, a las órdenes del Conde D. Fernando y fue terminada en 1458».

El Pórtico tiene tres accesos, uno de los cuales está cubierto.

El entorno de la Ermita es precioso, la aldea es mística, las fragas increíbles, la playa fluvial refrescante. Pero nos quedamos en este punto un poco pensativos, porque tenemos frente a nosotros un pequeño templo, que en su momento (siglo XV) seguro fue una pieza fundamental en la historia de la aldea y hoy en día la vemos muy deteriorada. Para nosotros no es un tema eclesiástico, es una cuestión histórica.

Mirador final
Detrás de la Ermita encontramos otro sendero que nos llevará a otro mirador.


Siguiendo la senda llegamos a una construcción de madera que nos permite observar la Sierra de Lousa 360º.

El paisaje es espectacular, despejado, silencioso… apenas nuestras voces.

Regreso
Llegado a este punto, tenemos dos opciones para llegar hasta el coche aparcado al inicio de las Fragas:
1- Volver por donde hemos venido, es decir hacer el mismo recorrido, pero a la inversa, unos 3,4km apróx.
2- Seguir por la carretera hasta el aparcamiento 1,6km apróx.


Con nuestra vuelta damos por finalizado este día espectacular en un entorno idílico para desconectar y cargar pilas.
Una ruta que alimenta todos nuestros sentidos, ¿te apuntas?




