¿Buscas un destino auténtico, con alma mediterránea y lejos de las multitudes? Vilanova i la Geltrú te está esperando para sorprenderte en cada rincón.

Vilanova i la Geltrú es una ciudad costera situada en la comarca del Garraf, en la provincia de Barcelona, perteneciente a la comunidad de Cataluña, en España.
Se encuentra aproximadamente a 45 km al suroeste de Barcelona y a 45 km al norte de Tarragona.
Gracias a su ubicación estratégica, es un punto de conexión entre la costa y el interior, lo que facilita el acceso desde diversas localidades cercanas.

Vilanova i la Geltrú tiene una rica historia que se remonta a la Edad Media.
Su desarrollo estuvo ligado al mar, siendo un importante puerto pesquero y comercial.
A lo largo de los siglos, la ciudad ha sabido conservar su patrimonio y tradiciones, convirtiéndose en un referente cultural y turístico de la región.

La autopista C-32 conecta Vilanova i la Geltrú en unos 40 minutos con Barcelona y con Tarragona.
Además, la C-15 permite acceder a la AP-7, que enlaza con el resto de la red de autopistas españolas y europeas.
La ciudad dispone de buenas conexiones ferroviarias, con Barcelona, Tarragona y otras ciudades mediante los trenes de Cercanías de Renfe.
El Aeropuerto Internacional Josep Tarradellas (Barcelona-El Prat), se encuentra a 36km de Vilanova y a 50 km del Aeropuerto de Reus (Tarragona).
El autobús es una opción viable para viajar entre el Aeropuerto Josep Tarradellas y Vilanova i la Geltrú, también para conectar otras ciudades, como Vilafranca del Penedés.


La llegada del ferrocarril a Vilanova i la Geltrú, en 1881, marcó un antes y un después para la ciudad.
Formó parte del trazado de la línea Barcelona-Valls, promovida por la histórica Compañía de los Ferrocarriles de Valls a Vilanova y Barcelona (VVB).
Este proyecto fue impulsado por empresarios locales, especialmente por el ilustre Francesc Gumà i Ferran, un personaje esencial en la historia del municipio.
Vamos a empezar nuestra visita a Vilanova por saber un poco más sobre este medio de transporte que revolucionó y impulsó económicamente a esta ciudad.

El Ferrocarril
Frente a la parada de buses y a la estación del Ferrocarril de Vilanova encontramos una escultura en honor a los propulsores del Ferrocarril, quienes impulsaron el desarrollo, con su esfuerzo, recursos económicos y visión de futuro para una Vilanova más cosmopolita y avanzada.

El Museu del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú, es uno de los museos ferroviarios más importantes de España y un referente cultural en Cataluña.
Su sede se encuentra en el antiguo depósito de locomotoras de vapor, una instalación histórica que ha sido restaurada y adaptada para albergar una impresionante colección de vehículos y elementos relacionados con el mundo del ferrocarril.
La entrada nos cuesta 6,50€ por persona, tienen algunos descuentos a los cuales no podemos acogernos.
MUSEO DEL FERROCARRIL DE CATALUÑA

La implantación del ferrocarril en Vilanova fue tardía, ya que se encontraban ya en funcionamiento las líneas de Granollers, Vilafranca, Terrasa, Tarragona o Girona. Esto permitió corregir y mejorar la implantación en esta ubicación.
El impulsor de la pequeña compañía de Ferrocarril de Valls y de Vilanova fue Francesc Gumà i Ferran.
Francesc Gumà fue un empresario y comerciante, que tras su aventura comercial cubana, regresó a Vilanova con la inquietud de hacer grande la comarca.
Gumà conjuntamente con Víctor Balaguer (político, escritor y mecenas), emprendieron la construcción de esta nueva línea ferroviaria que uniría Vilanova con Barcelona, consiguiendo el impulso comercial que la ciudad y la comarca necesitaban.
Esta gesta te la explican en un vídeo documental en la entrada del Museo.

Aunque “ferrocarril” y “tren” muchas veces lo usamos como sinónimos, no significan exactamente lo mismo.
Tren, es el vehículo o conjunto de vehículos que se mueven sobre las vías, es decir las locomotoras más los vagones.
El Ferrocarril es el sistema completo, es decir, las vías, las estaciones, la señalización, la energía y también los trenes.

Una parte del Museo del Ferrocarril de Vilanova se ubica en los espacios originarios donde se construyeron las naves y edificios para la nueva planificación de los nuevos vehículos.
En el Museo también podemos disfrutar de los talleres ferroviarios encargados de la reparación y mantenimiento de los vehículos.
Hay que destacar para tener conciencia de las dimensiones del proyecto, que en este taller entre finales del siglo XIX y más de la mitad del XX, llegaron a trabajar unos 900 empleados.
El foso, la nave y el puente grúa son de 1881.

Vilanova i la Geltrú está separada del área metropolitana de Barcelona, por el Macizo del Garraf.
El Macizo del Garraf es una barrera natural de montañas calcáreas, que imposibilitaba o dificultaba el proyecto del ferrocarril y por ende, las comunicaciones con la capital.
La posibilidad de la movilidad de las personas a media y larga distancia dio la oportunidad para la mayor expansión de la zona.
Se favoreció el cambio en la concepción del territorio y de la sociedad, hasta convertirse en un elemento relevante.

El ferrocarril durante buena parte del siglo XX fue el escenario del trajín de una sociedad inquieta que iba y venía a trabajar, a divertirse, a la guerra, al exilio, a hacer turismo, a estudiar, a buscarse la vida…
En la estación se mezclaban todas las clases sociales, además era también un escaparate de modernidad y cosmopolitismo donde se daba cita la burguesía barcelonesa.

Los trenes necesitan precisión y puntualidad para funcionar por motivos logísticos, de utilidad y seguridad.
Esta realidad se hizo patente de tal manera que el sistema ferroviario fue el impulsor de la unificación de la medida del tiempo.
En España hasta el 1 de Enero de 1900 cada provincia contaba con su propio horario, que coincidía con la hora solar, de modo que entre Barcelona y la provincia de Galicia podía llegar a haber una diferencia de más de 45 minutos.
El reloj que identifica los andenes de las estaciones era de dos lados sin maquinaria propia, haciendo de receptor de otro que realiza las funciones de patrón. Los más habituales eran de la marca francesa Paul Garnier, construidos a principios del siglo XX.


La historia del Talgo nace de una idea de confort, seguridad y modernidad sobre carriles.
En plena guerra civil, Alejandro Goicoechea diseñó en 1940 su tren ligero, TALGO, Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol, este último en honor al empresario José Luís Oriol, quien realizó el primer prototipo.

El Talgo II fue construido en Estados Unidos, pensando en la máxima ligereza, comodidad y diseño industrial art déco que revolucionó las formas de viaje a mediados del siglo XX.

La historia del Talgo nace de una idea de confort, seguridad y modernidad sobre carriles.
En plena guerra civil, Alejandro Goicoechea diseñó en 1940 su tren ligero, TALGO, Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol, este último en honor al empresario José Luís Oriol, quien realizó el primer prototipo.

El museo está muy documentado con paneles informativos, miniaturas, maquetas, televisiones y lo que más nos gusta a nosotros, las locomotoras.

El puente giratorio se accionaba desde la garita situada en uno de los extremos de la vía.
Sus 23 metros de diámetro fueron suficientes para las locomotoras de comienzos del siglo pasado, cuando fue construido.
Continuó siendo útil hasta los años 30, cuando empezaron a fabricarse locomotoras de mayores dimensiones. Actualmente todavía funciona.

Esta antigua locomotora de maniobras fue construida en 1885 en Bélgica e incorporada en el año 1910 a la línea de La Puebla de Híjar a Alcañiz, en la provincia de Teruel.

Biblioteca Víctor Balaguer
Ahora que ya conocemos un poco de la historia de Vilanova, vamos a continuar nuestro paseo.
Estamos cerca de la Biblioteca Víctor Balaguer.
Balaguer nació en la ciudad de Barcelona, pero Vilanova fue su ciudad adoptiva, donde él quiso vivir y aunar fuerzas con otros para convertirla en un referente comercial de la provincia.

Víctor Balaguer i Cirera, político, intelectual, escritor y periodista muy influyente en el siglo XIX.
Posteriormente fue conocido como uno de los impulsores del renacimiento cultural catalán (la Renaixença), como diputado, senador y ministro de España.
Defendió la llegada del ferrocarril a Vilanova (línea de la costa), lo que fue decisivo para el desarrollo económico de la ciudad, como ya hemos visto.
Su amigo y colaborador Gumà i Ferran le cedió los terrenos propiedad del proyecto del ferrocarril, para edificar la Biblioteca Víctor Balaguer.
Favoreció la modernización de las infraestructuras, el comercio y la vida cívica.

Fundó la Biblioteca Museo Biblioteca Víctor Balaguer en 1884, siendo uno de los primeros museos públicos de Cataluña y de los más antiguos de España.
Hoy lo encontramos cerrado por reformas, así que no podremos visitarlo por dentro.
El edificio se diseñó en estilo ecléctico neoclásico, con un toque monumental, como si fuera un templo del saber (inspirado en los museos europeos), referencias griegas y egipcias.

El museo fue concebido como un lugar público, gratuito y universal, en un momento en que eso era revolucionario.
El lema de Víctor Balaguer era claro:
«Abierta a todos y gratuita para todos»
Una pena que en la actualidad se cobre entrada.
Museo BIBLIOTECA VÍCTOR BALAGUER

Un poco de Historia
Aunque la calle Unión no tiene aparentemente ningún interés visual, esta calle cuenta la verdadera historia de lo que hoy es Vilanova i la Geltrú.
Para ello hemos de remontarnos al siglo X, en que La Geltrú fue una villa medieval con castillo propio y señor feudal.
Un señor feudal era una persona de la nobleza medieval que tenía el control de tierras y de las personas que vivían en ellas. Era parte del sistema que se llama feudalismo, muy común en Europa durante la Edad Media (más o menos entre los siglos IX y XV).

Así como la Geltrú estuvo vinculada a la nobleza catalana y tenía estructura fortificada, Vilanova nació más tarde, alrededor del siglo XII, cuando vecinos de Cubelles decidieron abandonar esa villa (por conflictos con el señor feudal local) y establecer una «villa nueva» más libre, junto al mar.
El nombre “Vilanova” literalmente significa “pueblo nuevo”.
Vamos a acceder a la Geltrú por la calle Josep Mascaró.

El señor feudal recibía tierras (feudos) del rey o de un noble más poderoso, a cambio de lealtad y apoyo militar.
El señor feudal mandaba en ese territorio como si fuera un mini-rey, cobraba impuestos a los campesinos (llamados siervos), impartía justicia, protegía a la gente de su feudo, podía tener iglesia propia y tenía el beneficio al «derecho de pernada» o «ius primae noctis» (latín para “derecho de la primera noche”).
Según la leyenda, este derecho permitía al señor feudal tener relaciones sexuales con la esposa de un siervo en su noche de bodas, antes que el marido.
Y aunque se dice que era una leyenda, porque no hay una norma legal ni habitual, al menos no escrita, algunos abusos de poder pudieron originar esta leyenda, lo que si es real, es el abandono de la villa de Vilanova de Cubelles, para formar la nueva Vilanova.



El nombre de la plaza proviene de los lledoners (almez, álamos negros) que originalmente la rodeaban, aunque estos árboles fueron reemplazados por til·lers (tilos) a principios del siglo XX.
La Plaça dels Lledoners se ha convertido en un punto de encuentro popular, especialmente por su ambiente relajado y su oferta gastronómica.
Restaurantes como La Treva, lotus o la coctelería Bbt2, ofrecen terrazas al aire libre donde locales y visitantes pueden disfrutar de una comida o bebida en un entorno pintoresco.
La recorremos por la mañana, el ambiente que tiene es tranquilo, apenas unos pocos locales disfrutando de sus bancos.

En la plaza Lladoners, integrada en una de las casas, encontramos una hornacina con la imagen de Sant Cristóbal, patrón de los viajeros y los conductores.
Según la creencia ver su imagen protegía de la muerte repentina, por eso era común ponerlo en los caminos, entradas de pueblos, cruces de calles, etc.
Se encuentra aquí, porque por esa zona pasaba el antiguo camino que conducía a la ermita de Sant Cristòfol, que estaba a las afueras de La Geltrú.

Las calles estrechas y empedradas te hacen bajar el ritmo sin darte cuenta.
Las fachadas viejas, con balcones llenos de plantas y algún que otro gato perezoso, te hacen mirar hacia arriba como si buscaras pistas del pasado.

En la Plaza del Sagrado corazón de Jesús, encontramos en la fachada de una casa otra hornacina con la figura religiosa que da nombre a este lugar.
Esta imagen es muy característica del cristianismo, donde Jesús aparece mostrando su corazón expuesto, rodeado de espinas, a veces con una llama o una cruz encima.

Durante los siglos XIX y XX (especialmente después de guerras o periodos de crisis), era habitual que muchas familias o comunidades colocaran una imagen del Sagrado Corazón en la fachada de sus casas o edificios, como un acto público de fe y protección espiritual.

Iglesias y Castillos
Giramos por la calle Rectoría, que nos llevará a la Plaça de la Assumpció.

Documentada desde 1143, la iglesia original fue románica y estuvo vinculada al castillo de La Geltrú.
En el siglo XVII, debido al crecimiento poblacional, se inició la construcción de un nuevo templo en terrenos del antiguo cementerio.
La primera piedra se colocó el 15 de noviembre de 1699 y en 1712 se bendijo el edificio, aunque aún no estaba completamente terminado.
La iglesia fue dedicada a Santa María de la Asunción, celebrando su festividad el 15 de agosto.
A mediados del siglo XVIII, se amplió y se añadió un retablo mayor de estilo barroco, datado en 1643.

Fachada de la Iglesia de Santa María de la Geltrú
El edificio actual presenta un estilo neoclásico sencillo, con una fachada austera que incluye una hornacina con la imagen de la Virgen y un rosetón con vitrales del siglo XIX.
El campanario, adosado a un lateral, tiene una base cuadrada que se convierte en poligonal en su parte superior.


Panorámica lateral de la iglesia de la Geltrú
Escultura dedicada a Eduard Toldrà, compositor y director nacido en Vilanova, hijo de la villa
Rodeando la Iglesia llegamos al Castillo de la Geltrú.

El Castell de la Geltrú es una fortaleza medieval del siglo XII. Aunque su aspecto actual refleja una evolución arquitectónica a lo largo de los siglos, conserva elementos significativos de su origen medieval.
La fachada principal, muestra un portal adovelado de medio punto y cuatro ventanas geminadas en el primer piso. En el segundo piso, destaca un matacán (garita defensiva), un elemento defensivo típico de la arquitectura medieval.
A lo largo de los siglos XIII al XV, se realizaron diversas ampliaciones y reformas, incorporando elementos góticos y renacentistas.

Gracias al mecenazgo de Josep Font i Gomà, el castillo fue restaurado entre 1918 y 1920. Durante este proceso, se reedificó casi por completo, conservando elementos del siglo XII al XV.

En el interior, se encuentran arcos apuntados del siglo XV que rodean el patio central, característicos de la arquitectura gótica catalana.
Actualmente, el Castell de la Geltrú alberga el Archivo Histórico Comarcal y se utiliza como espacio cultural para exposiciones y actividades históricas. También se celebra en él matrimonios civiles.



Nos llama la atención este perro tallado en la barandilla de la escalera.
En una fortaleza o castillo, el perro puede simbolizar la vigilancia, la protección del hogar o la familia, ya que los perros históricamente han sido guardianes leales, que simbolice la seguridad.


El Castillo nos retrotrae a tiempos pasado
Encontramos en un rincón del castillo un cristo crucificado con dos figuras religiosas relacionadas con la pasión de Cristo, bien podrían ser la Virgen María y San Juan Evangelista.
Es común encontrar representaciones del Cristo crucificado en iglesias, monasterios y castillos, especialmente en la época medieval y renacentista.
En un contexto de castillo, puede representar la protección divina sobre el edificio o sobre sus habitantes.

Seguimos nuestro paseo por Vilanova i la Geltrú, salimos a la Plaça del Pou, en la Calle Unión.

Vilanova
Ahora que ya hemos recorrido la Geltrú, vamos a recorrer Vilanova.
En el siglo XVIII se consolidó la unión administrativa de ambas villas y en 1877 se formalizó el nombre en conjunto «Vilanova i la Geltrú».
“Vilanova” se colocó primero porque, para ese momento, ya era el núcleo más grande, dinámico y moderno.
“La Geltrú” se mantuvo por respeto a su origen histórico y nobleza.
La conjunción “i” (en catalán “y”) refleja la unión de ambas identidades.

En la plaza del pozo encontramos una fuente de fecha 1861 denominada Font de LArquebisbe Armanyà.
El Obispo de Lugo (1768) y Arzobispo de Tarragona (1785) había nacido cerca de la ubicación de esta fuente, así que es quien da el nombre a la fuente.

Nos encontramos entre las calles Unión y el Pont del Nin.
Esta zona se considera un área de transición que marcaba el límite de ambos territorios, siendo la Geltrú por un lado y Vilanova por el otro.

El Pont del Nin, vestigios de la muralla de Vilanova
Tenemos frente a nosotros el Pont del Nin.
Esta puerta es del siglo XIV y era el acceso a la estructura medieval de Vilanova.



El nombre del portal se ha asociado con la familia Nin, una familia local influyente en la historia de Vilanova.
Esta familia tenía la casa que daba acceso al portal, lo que dio lugar al uso de su apellido en el nombre del portal.
Seguimos nuestro paseo por la Plaça Llarga.


En la Plaça Llarga nos encontramos en la fachada de algunas casas hornacinas algunas con su santo, otras con ornamentos florales.

La plaza debe su nombre al edificio de los cuarteles (casernes en catalán), construido entre 1751 y 1771 para alojar a los soldados y evitar que los habitantes de Vilanova tuvieran que hospedarlos en sus casas, una obligación derivada del decreto de Nueva Planta del siglo XVIII.

Antiguo edificio militar convertido actualmente en Escuela Municipal de Arte y Diseño
A lo largo del siglo XX, el edificio perdió su función militar y pasó a manos del Ayuntamiento, transformándolo en la Escuela Municipal de Arte y Diseño, El Pavellón de Deportes y el Depósito Municipal de Detenidos.
Este edificio, es un monumento protegido como Bien Cultural de Interés Local.

En esta plaza hay un parking de pago, con unas 100 plazas de estacionamiento.
Seguimos nuestro paseo, muy cerca de aquí se encuentra la Casa Museo Papiol, se encuentra cerrado, los días que tiene abierto, son los fines de semana.

El Museu Romàntic Can Papiol es una casa-museo catalogada como Bien Cultural de Interés Local.
Este edificio señorial, construido entre 1790 y 1801 por orden de Francesc de Papiol i Padró, un abogado, terrateniente y diputado en las Cortes de Cádiz de 1812, es un ejemplo destacado de arquitectura neoclásica y un testimonio de la vida cotidiana de una familia burguesa acomodada del siglo XIX.
Can Papiol no tuvo una función militar, sino que fue desde su origen una residencia privada.
La casa dispone de recibidor, despacho, sala de música, billar y salón de baile, dormitorio imperio, biblioteca, capilla, zonas de servicio y jardín.
Esta casa la visité en mi infancia y guardo un recuerdo increíble, me hubiera gustado volver a visitarla, fotografiarla y compartirla, pero no ha podido ser, esta es la excusa perfecta para volver a Vilanova.

Justo frente al Museu Romàntic Can Papiol, descubrimos una pintura que conmemora el 75º aniversario de la recuperación del Ball de Diables de la ciudad, un evento celebrado en 2022.
El Ball de Diables es una tradición folclórica catalana que combina danza, pirotecnia y teatro satírico, con personajes como diablos, Llucifer (Lucifer) y la Diablessa, acompañados por la figura de la Mulassa, un animal mitológico que lanza fuego.
En Vilanova i la Geltrú, las primeras referencias a los diablos datan de 1710, según documentación de la Parròquia de Sant Antoni Abat, que menciona pagos por cohetes para la Mulassa y “diablots” (pequeños diablos).
Estos formaban un grupo de cuatro personajes que, con indumentaria tradicional y portando “forques” (horcas en catalán) con carretillas pirotécnicas, acompañaban procesiones, asustando y entreteniendo al público.

El Ball de Diables (Baile de Diablos) como estructura formal se consolidó en 1832, durante la Festa Major de Sant Antoni Abat y tuvo presencia regular a lo largo del siglo XIX.
Sin embargo, a finales de ese siglo (la última mención es de 1895), el grupo entró en declive y dejó de salir, probablemente por cambios sociales y restricciones políticas.
En 1947, durante la Festa Major(Fiesta Mayor), un grupo de socios del Foment Vilanoví (una entidad cultural de la ciudad) impulsó la recuperación del Ball de Diables i la Mulassa.El Ball es un elemento central de la Festa Major de les Neus (principios de agosto), donde los diablos recorren las calles con pirotecnia y participa en otros eventos como el Carnaval.



El edificio de la Comunitat de Regants del Pantà de Foix, es una construcción histórica que hoy alberga oficinas administrativas para la gestión del agua del Pantano de Foix.
En el arco de la entrada hay una placa que dice “Maria Ioseph 1722” y el posible escudo con una cruz de Malta sugieren que en el siglo XVIII pudo estar vinculado a la Orden de Malta, una familia noble o una institución religiosa, adaptada posteriormente para uso civil.

Nuestro paseo nos lleva por la calle Sant Josep.

En la calle Major a la altura de la calle Sant Josep, volvemos a ver una fachada de una casa con otra hornacina, esta vez parece ser que son la Sagrada Familia (San José, la Virgen María con el niño Jesús.

Siguiendo por la calle Sant Josep nos encontramos con un edificio esquinero impresionante.

La Casa Mir fue construida en 1869 como residencia del pintor Joaquim Mir i Trinxet (1873-1940), una figura destacada del modernismo y el paisajismo catalán, aunque nacido después de la construcción del edificio (lo que sugiere que la casa fue encargada por su familia o adquirida posteriormente).
La familia Mir era una de las familias acomodadas de Vilanova y esta casa refleja el auge económico y cultural de la ciudad durante el Romanticismo, un período en el que Vilanova experimentó un florecimiento gracias al comercio con América, la industria textil y la pesca.

En la actualidad la Casa Mir es la actual sede de UGT en Vilanova i la Geltrú.
La Casa Mir tiene su entrada principal por la calle Sant Josep, pero es esquinera con la calle Joaquim Mir, nombrada en honor al pintor Joaquim Mir i Trinxet.
Al observar la fachada de esta casa y los arcos que dan al jardín, tenemos un cruce de sentimientos, ya que hay una huella de grandeza en su interior, pero bajo nuestra forma de entender, no se ha mantenido con la grandeza que merece. ¡Una pena!

Panorámica de «La Sala» en Vilanova i la Geltrú
Justo enfrente de la Casa Mir, encontramos un edificio llamado «La Sala», un antiguo teatro histórico en el centro de Vilanova i la Geltrú, rehabilitado para convertirse en un centro de arte contemporáneo.
El edificio original, de carácter emblemático, data probablemente del siglo XIX o principios del XX, con apariencia de “antigua fábrica” podría deberse a la arquitectura de la época, con techos altos, grandes ventanales o elementos estructurales expuestos, típicos de espacios industriales reconvertidos.
Siguiendo por la calle Sant Josep nos encontramos de frente con el Hospital Sant Antoni Abat.

El Hospital de Sant Antoni Abat tiene orígenes que se pierden en el tiempo, con referencias documentales desde el siglo XIV, ligado a la Parròquia de Sant Antoni Abat, patrón de la ciudad, su misión era atender a enfermos, pobres y peregrinos.
En el siglo XVIII, el hospital se instaló en las dependencias de un antiguo convento de los Carmelitas, construido en el siglo XVII, que había quedado en desuso.
Este convento, junto a la iglesia anexa, forma el núcleo del actual complejo hospitalario.
La transición de convento a hospital marcó un cambio significativo en su función, pasando de un espacio religioso a uno sanitario, aunque mantuvo su vocación de servicio a la comunidad.
Durante el siglo XIX y XX, el hospital se amplió con nuevas edificaciones para responder al crecimiento de Vilanova y la modernización de la medicina.
En el siglo XX, el hospital se consolidó como el Hospital Comarcal de Sant Antoni Abat.

Girando por la calle Sant Magí, recorremos el lateral del hospital, por esta calle tiene un acceso a la zona de aparcamiento y podemos salir a la Ronda Ibérica.

Desde este lado podemos disfrutar de la estructura exterior del Hospital, éste combina un núcleo barroco del siglo XVII (antiguo convento carmelita) con ampliaciones funcionales de los siglos XIX y XX.
La fachada principal en la Rambla Sant Josep es elegante, con arcos rebajados y cornisas, mientras que la parte trasera, visible desde la Ronda Ibérica, presenta muros robustos que parecen murallas, probablemente restos del cerramiento habitual de un convento.

El campanario de la Iglesia de Sant Antoni Abat, de 55 metros y estilo barroco, es un hito visible con su ángel en la cima.
La “torre de vigía” es un elemento conventual, como una esquina reforzada o una torreta decorativa.
El conjunto refleja la historia de Vilanova, desde su pasado religioso hasta su función sanitaria actual.

La Ronda Ibérica es una de las principales vías de circunvalación, diseñada para facilitar la movilidad en la zona norte de la ciudad y conectar con carreteras interurbanas y la autopista.
Esta ronda conecta diferentes equipamientos además del Hospital de Sant Antoni, como el Centro Deportivo Isaac Galvez, el Club de Pádel o los Juzgados.

Siguiendo nuestro recorrido por la Ronda Ibérica, nos encontramos con el Parc de la Quadra d´Enveja.

El Parc de la Quadra d’Enveja es un parque urbano versátil, que combina la Torre d’Enveja y la Ermita de Sant Joan (siglo XIII) con zonas de pícnic sombreadas, juegos infantiles, instalaciones deportivas (fútbol, baloncesto, ping-pong, patinaje) y un pipican.
Ideal como pulmón verde para familias, paseos y deportes.

La Torre d’Enveja es una torre medieval redonda del siglo XIII, también conocida como Torre de Sant Joan o Torre de los Moros, que formaba parte del Castillo de la Quadra d´Enveja. Fortificación medieval del siglo XIII subordinada al Castillo de Cubelles, desaparecido en la actualidad.
Está catalogada como parte del patrimonio histórico español.

Justo al lado de la torre nos encontramos con la Ermita de Sant Joan d’Enveja.
Una pequeña iglesia románica del siglo XIII, antigua capilla del castillo, aunque muy deteriorada y restaurada en los siglos XIX y XX, sufre constantes actos vandálicos.




Seguimos nuestro paseo por la calle Llaverias en dirección a una de las arterias más importantes de Vilanova, la Avenida Francesc Macià.

Los Jardines de Francesc Maciá, están ubicados en esta misma calle, se encuentran literalmente al lado del Instituto Manuel de Cabanyes.
Este pequeño jardín supone un área de descanso sobre todo para los alumnos de este centro, pero también para vecinos, abuelos y para todo el que quiera disfrutarlo.


Nos dirigimos a la calle del Agua, una calle catalogada como Bien Cultural de Interés Local.

La calle en su conjunto, incluyendo sus casas y elementos arquitectónicos, está protegida por su valor histórico y urbanístico.
Esta catalogación reconoce su importancia como un espacio representativo del desarrollo urbano de la ciudad, con edificaciones que datan de los siglos XVIII y XIX y su relación con familias y actividades relevantes.
La protección garantiza la conservación de su homogeneidad estética y su carácter histórico.

Hoy en día, el Carrer de l’Aigua es una calle tranquila y pintoresca, ideal para pasear y disfrutar de la arquitectura tradicional de Vilanova i la Geltrú.
A lo largo de la vía, se encuentran diversos comercios locales, tiendas de alimentación y panaderías, que contribuyen al ambiente acogedor de la zona.

Las puertas de entrada son de madera robusta, a menudo con grandes clavos o herrajes decorativos.
Algunas conservan portales de piedra labrada, que indican el estatus social de los antiguos habitantes, la mayoría comerciantes, la altura de estas era debido a que eran entradas para coches de caballos y carros.
Esta calle nos deja al principio de la Rambla Principal, en la Plaça de les Neus.

La Iglesia de Sant Antoni Abat cuenta con dos fachadas distintivas: en la Plaça de les Neus y en la Plaça de Sant Antoni.
De origen medieval, la primera iglesia en este lugar se construyó entre 1363 y 1400, sobre una capilla románica. Era de estilo gótico y sirvió como parroquia principal de Vilanova.
En 1664, se decidió ampliar, las obras comenzaron en 1734, pero se interrumpieron varias veces por problemas económicos y conflictos bélicos.
Fue bendecida en 1771, aún inacabada y las naves se completaron en 1831.

La fachada principal, en la Plaça de Sant Antoni, se finalizó en 1879 y la de la Plaça de les Neus, tras una polémica restauración, en 1977.
La fachada de la Plaça de les Neus es de concepción más moderna, presenta un cuerpo avanzado con aberturas ojivales y de medio punto, una única puerta de acceso, una rosetón y un frontón triangular. Esta fachada resultó gravemente dañada durante la Guerra Civil Española y fue restaurada, con modificaciones, en 1977.


La Iglesia de Sant Antoni Abat combina los estilos barroco y neoclásico, siendo uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.
Dedicada a San Antonio Abad y a la Mare de Déu de les Neus, patrona de Vilanova.
Como hemos dicho antes, la iglesia cuenta con dos fachadas distintas:
La fachada de la Plaça de Sant Antoni es la más imponente, con cuatro grandes columnas de orden monumental con capiteles compuestos, un friso liso y remate triangular.
En el centro, hay una hornacina con una escultura de San Antonio Abad, obra de Pau Carbonell. Tiene tres puertas de arco de medio punto, siendo la central más elevada.

El campanario, de estilo barroco, es un elemento separado de la iglesia, una característica poco común.
Con una altura de 55 metros (incluyendo la escultura superior), sigue siendo la estructura más alta de Vilanova i la Geltrú.
Tanto la iglesia como el campanario están protegidos como bienes culturales de interés local, lo que subraya su importancia histórica y arquitectónica.

La figura del ángel que corona el campanario es una réplica moderna. El original, instalado en 1705, fue destruido durante la Guerra Civil Española en 1936, cuando fue fundido para fabricar armamento.
Una curiosidad del campanario es su leve inclinación, perceptible desde ciertos ángulos, lo que lo asemeja a una «torre inclinada» local.

La iglesia es el centro de la Fiesta Mayor de Invierno en honor a Sant Antoni Abat (17 de enero), que incluye los tradicionales Tres Tombs, una procesión con caballos y carruajes declarada patrimonio festivo de Cataluña.
También es relevante durante la Fiesta Mayor de la Mare de Déu de les Neus (5 de agosto).

El escudo de la Iglesia de Sant Antoni Abat, data de 1673.
La fecha corresponde al inicio de la construcción del campanario barroco (1670-1706) y las figuras dañadas probablemente ángeles, actúan como soportes heráldicos, el desgaste del tiempo o los destrozos de la Guerra Civil, hacen que no se puedan ver claramente.
El escudo también incluye las barras de Cataluña (símbolo de la Corona de Aragón), una cruz de Malta (posiblemente ligada a una orden religiosa o patrono)y una corona (que refleja el estatus de la villa o autoridad eclesiástica).
Aunque no coincide exactamente con el escudo oficial de Vilanova, es un elemento heráldico propio del templo, posiblemente relacionado con un benefactor o la identidad religiosa local.

Seguimos nuestro paseo por Vilanova, recorriendo el carrer de l´Esglesia.

El carrer de l´Esglesia forma parte del núcleo histórico de Vilanova Vella, donde se construyeron las primeras casas fuera de las murallas de La Geltrú en el siglo XIII, reseñable el edificio de l´Orfeó Vilanoví, situado en el número 14 de esta calle.
Esta zona es peatonal, así que invita a pasearlo sin prisa.

La calle Comercio desemboca en la Plaça de les Cols i en el carrer Caputxins, una calle muy popular en Vilanova dedicada al comercio de cercanía.

La Plaça de les Cols en Vilanova i la Geltrú, conocida también como Plaça de les Verdures, es una plaza histórica del centro urbano, formada a principios del siglo XVIII.
Desde 1732 hasta 1935, albergó el mercado semanal de verduras, trasladado desde la Plaça Nova (actual Carrer de Sant Pere), lo que le dio su nombre popular.
Entre 1939 y 1978, se llamó Plaza de España.
Destaca por su ambiente animado, con terrazas de bares y restaurantes y por edificios de interés, como la casa donde nació el poeta Manuel de Cabanyes (1808-1833), marcada con una lápida desde 1980 y hoy ocupada por el Restaurante El Dinou.

El Restaurante El Dinou tiene su entrada por la calle Comercio, vale la pena comer en este palacete y disfrutar, además de la comida, del viaje en el tiempo que haces cuando te sumerges en su decoración.
Catalogada como patrimonio de la ciudad por sus pinturas neoclásicas y románticas con motivos mitológicos y ornamentales. Este entorno singular, con una decoración que evoca el siglo XIX, ofrece un ambiente elegante y acogedor.
RESTAURANTE EL DINOU RESERVA DE MESA

En la Plaça de les Cols también tenemos el edificio del Círculo Villanovés (hoy el Foment Vilanoví). Edificio neoclásico del 1853.
El carrer dels Caputxins es uno de los ejes comerciales más importantes del centro histórico, conectando la Plaça de les Cols con la Plaça Soler i Gustems.

El último tramo de la calle capuchinos a partir de la Plaza del Ayuntamiento cambia su nombre a carrer Sant Sebastià.
Esta calle finaliza en una plaza de forma triangular llamada Soler i Gustems, pero más conocida como Plaza de los Carros.


Urbanizada en los siglos XVII y XVIII, la calle conserva un encanto romántico con fachadas del siglo XIX, muchas reconstruidas por «indianos» que regresaron de Cuba, como la Casa Ramona i Mainés.
Es ahora cuando hay que explicar otro trocito de historia de esta ciudad:
Vilanova i la Geltrú es conocida como «La Havana Xica»(La Pequeña Habana) por su intensa conexión histórica, cultural, comercial y económica con La Habana (Cuba).
En el siglo XIX, tras la pérdida de muchas colonias españolas en América (1810-1825), Cuba permaneció bajo dominio español, convirtiéndose en un destino clave para los catalanes en busca de oportunidades económicas.
Es a través de los indianos, (emigrantes catalanes que hicieron fortuna en Cuba) que regresaron a su tierra natal, los que construyeron o reformaron casas señoriales, conocidas como cases indianes, que reflejaban su riqueza y gusto por estilos neoclásico, romántico o ecléctico.

Su nombre proviene del convento de los Capuchinos, fundado en 1645 y demolido tras la confiscación de los bienes eclesiásticos en 1845, cuando Josep Tomàs Ventosa adquirió los terrenos, permitiendo la prolongación de la calle.

Se conoce como Casa Ramona i Maynés (por su propietario original, Jaume Marià Ramona i Maynés) y también como Casa de les columnes trencades («Casa de las columnas rotas»).
Una leyenda local cuenta que el propietario, apostó que la casa resistiría estructuralmente incluso si las columnas se rompían.
Aunque esta historia puede ser más folclórica que histórica, le da un aire romántico al edificio.
Las dos columnas populares se encuentran en el vestíbulo.

En los antiguos terrenos del Convento de los Capuchinos, se edificó la Casa Andreu Milà i Mestres año 1865, en la actualidad es una oficina del Banco de Santander.
El elemento que destaca son las serigrafias de la fachada. Se han modificado algunos elementos por los propietarios posteriores, pero sigue luciendo con el encanto romántico de la época.

Justo en frente tenemos la Casa Ramón Junqué i Escofet, 1867-1868, en la actualidad es el colegio concertado «El Cim».
De las residencias del siglo XIX que se encuentran en esta plaza (Plaça dels Cotxes), la de Junqué es la que guarda mayor fidelidad a la original de la época.

La casa Ramón Junqué es uno de los máximos exponentes de las mansiones construidas en Vilanova i la Geltrú con fortunas provenientes de Cuba.
Casas y palacetes que transformaron el paisaje urbano de la ciudad en el siglo XIX, reflejando el auge económico de los indianos.

En la misma plaza encontramos la Casa Vidal i Mascaró de 1783, en un estilo neoclásico austero.
Este palacete ha sido muy cambiado con el transcurso de los años, cabe destacar la torre de la azotea.

Tenemos la plaza más importante de Vilanova aquí al lado.

La Plaça de la Vila (Plaza del Ayuntamiento) fue construida en el siglo XIV tras el crecimiento de Vilanova fuera de las murallas de La Geltrú.
Destaca el Ayuntamiento, un edificio neoclásico del siglo XIX con una fachada simétrica, balcón principal y escudo de la ciudad.
Se convirtió en el centro cívico al acoger el mercado y las principales actividades sociales.
En el siglo XIX, durante el auge de los indianos, se consolidó como el núcleo de la burguesía local.
La plaza está rodeada de edificios notables, muchos con pórticos que dan sombra y refugio.


El suelo de la Plaza es un elemento distintivo que combina funcionalidad y estética, reflejando su carácter histórico.
Está pavimentado con losas de piedra dispuestas en un patrón regular, típico de las plazas porticadas catalanas de origen medieval.

En el centro de la Plaça de la Vila se encuentra una escultura dedicada a Josep Tomàs Ventosa i Soler (1797-1874), un indiano y filántropo local que hizo fortuna en Cuba como magnate textil.
La estatua, instalada en 1883, lo representa con un libro en la mano, simbolizando su contribución a la educación.


No podemos irnos de la Plaça de la Vila sin deleitarnos con este palacio esquinero de 1868.
En su momento fue conocido como Casa Olivella y destaca por su fachada neoclásica, con balcones de balaustres en la primera planta y de forja en la segunda.
La Casa Olivella está catalogada como bé cultural d’interès local (BCIL) por el Ajuntament de Vilanova i la Geltrú, debido a su valor arquitectónico y su contribución al conjunto histórico de la Plaça de la Vila

Nos dirigimos al Mercado Municipal de Vilanova, solo tenemos que cruzar la Rambla Principal y a pocos metros lo encontramos.

Históricamente se había buscado nuevas ubicaciones para su mercado, con la finalidad de acomodar a vendedores y clientes, tras varias localizaciones, en 1941 se inaugura el nuevo mercado.
El mercado se construye en pleno movimiento arquitectónico racionalista, donde predomina la funcionalidad, la simplicidad y la racionalidad en el diseño, eliminando elementos innecesarios.



El mercado por su parte posterior cuenta con una plaza de gran extensión, Plaça Soler i Carbonell o coloquialmente nombrada Plaza del mercado.
En esta plaza se usa los sábados para el mercado ambulante semanal, para carnaval, la comparsa, finalización de carreras y todo tipo de celebraciones que precisen de un gran espacio.


En una esquina de la plaza encontramos esta bella abstracta escultura, del artista Vilanovés Xavier Cuenca Iturat.
Representa el perfil parcial de dos figuras colocadas en sentido vertical (un hombre y una mujer.
Realizada el 1991, la estatua es de bronce bañada con patina dorada.
La base inicialmente fue de mármol, pero debido a un accidente en el año 2000 está fue sustituida por acero.
Volvemos a seguir nuestro recorrido por la Rambla Principal para llegar al Paseo Marítimo.

La Rambla Principal de Vilanova i la Geltrú es la arteria central de la ciudad, un paseo peatonal de 1,250km que conecta la Plaza de les Neus con el Paseo Marítimo.
Protegida como Bien Cultural de Interés Local, se urbanizó a lo largo del siglo XIX.
Se divide en dos tramos: Rambla Principal (desde Plaça de les Neus hasta Plaça Gumà) y Rambla de la Pau (desde Plaça Gumà hasta el mar).

Caracterizada por un paseo central con plataneros, antiguamente tenía circulación rodada por los laterales.

La Rambla es el corazón comercial y social de Vilanova, con tiendas (como Zara, Oshyo, Mango o Alehop, entre otras), cafeterías, restaurantes y terrazas animadas.
Alberga eventos como la Festa Major (5 de agosto), el Carnaval, los Tres Tombs (17 de enero) y la Diada de Sant Jordi, cuando se llena de paradas de libros y flores.

A la altura de la Rambla Principal 104, tenemos otro bellísimo palacete, probablemente data del siglo XIX y refleja un estilo neoclásico, ecléctico o, posiblemente, modernista, dado que la Rambla se urbanizó y embelleció en esa época con aportaciones de indianos.
Es común que estas casas tengan fachadas ornamentadas con esgrafiados, molduras, balcones de hierro forjado o balaustres y detalles como cornisas elaboradas y elementos decorativos con motivos florales.
En la actualidad este bello ejemplo de la edad dorada de Vilanova, es una cafetería «Catering Simpàtic», vale mucho la pena tomarse algo y disfrutar de su interior, con suelos originarios de la época, techos con molduras, fisos y un pequeño jardín para paliar el calor en los días soleados.



Seguimos nuestro recorrido rambla hacia el mar, en esta misma acera un poco más abajo, justo en el número 114 encontramos otra bello palacete conocido como Casa Magriñà o Casa Renard, otro ejemplo del poderío económico de la época.

Una vez pasamos la antigua carretera general(C-246a), seguimos por la Rambla Principal, que ahora pasa a llamarse Rambla de la Pau con dirección al mar.
La carretera general, según el tramo en el que nos encontremos se llama Rambla Exposición, Rambla Josep Antonio Vidal o Avenida Balmes.


A la altura del subterráneo que pasa por debajo de la vía del tren, nos encontramos con Can Pahissa (Rambla de la Pau 46-48).

Can Pahissa, también conocida como Casa Sebastià Soler i Miró, fue construida entre 1916 y 1921.
Sebastià Soler i Miró, un vilanoví que amasó una fortuna en Chile con negocios de madera, nitratos, marina mercante y construcción de viviendas.
Soler, nieto de los masoveros de la masía La Pallisa, regresó a Vilanova en 1916 y decidió erigir esta casa señorial como símbolo de su éxito, de ahí el nombre «Can Pahissa» (una deformación de «Pallisa»).

Bellos ventanales de Cant Pahissa
Una vez pasamos por el subterráneo de la vía, nos encontramos con un espacio/plaza muy grande a la derecha de la Rambla.

La Plaza 1 de Octubre de 2017 en Vilanova i la Geltrú es un espacio público ubicado en el Parque de Baix-a-Mar, en los terrenos que anteriormente ocupaba la fábrica de Pirelli, en el barrio marítimo de la ciudad.
La fábrica de Pirelli, conocida como Cavimar, fue la primera planta de la empresa italiana establecida fuera de Italia, inaugurada en 1902.
Situada en una ubicación estratégica cerca del mar, del ferrocarril y a 45 km de Barcelona, se especializó en la producción de cables eléctricos y de telecomunicaciones, incluyendo fibra óptica.
En su apogeo, empleaba a 708 trabajadores en Vilanova.

A finales del siglo XX, la fábrica ocupaba unas 10 hectáreas en el corazón del barrio marítimo, separada del mar por una estrecha franja de viviendas.
En 2001, el Ayuntamiento y Pirelli firmaron un convenio para trasladar la fábrica a las afueras, a terrenos agrícolas al norte de la ciudad.
Este traslado permitió recalificar los terrenos industriales para uso residencial, comercial y público, dando lugar al proyecto urbanístico Pirelli-Mar, también conocido como Nou Eixample de Mar.

En la plaza se ha mantenido el edificio de las calderas de la antigua fábrica Pirelli.
Es una estructura de interés histórico y arquitectónico que formaba parte del complejo industrial de Pirelli, el edificio es representativo de la arquitectura industrial de principios del siglo XX.



Una vez llegamos a este punto, ya tenemos el mar frente a nosotros.

Salimos frente al Puerto Náutico.
Desde 2002, Vilanova es una Estación Nàutica, un reconocimiento a sus excelentes instalaciones, puerto y club náutico y su idoneidad para deportes acuáticos todo el año.


La oficina de Información se encuentra en el Paseo de Ribes Roges.

El Paseo de Ribes Roges, conocido localmente como Passeig de Ribes Roges, es una de las zonas más emblemáticas de Vilanova.
El paseo es perfecto para caminar o recorrer en bicicleta, con carriles señalizados y un entorno agradable.




En el paseo nos encontramos con la Torre Blava, una antigua torre de defensa.
Construida en el último tercio del siglo XIX durante la tercera guerra carlista, servía para proteger el barrio marítimo de ataques de las tropas carlistas o bandoleros.
Esta era una de las tres torres de la costa, pero es la única que sobrevive a día de hoy.
Esta torre es un Bien Cultural de Interés Nacional (sólo a nivel Cataluña).


En el Paseo hay una atracción para toda la familia, que no puedes dejar de probarla, se trata del tren en miniatura del Parc de Ribes Roges.
Es una de las actividades más queridas por familias y aficionados al ferrocarril en la ciudad.

El circuito de trenes en miniatura fue inaugurado en 1988 por AFEVI, una asociación fundada hace más de 30 años por entusiastas del ferrocarril, muchos de ellos antiguos trabajadores de los talleres de Renfe en Vilanova.


El circuito tiene 800 metros de vía única, incluye rectas, curvas, puentes, túneles, una estación, talleres y cochera, todo en miniatura.
El circuito es muy detallado, con locomotoras y vagones que replican trenes reales.
Cuenta con 5 trenes y un total de 33 vagones, siendo uno de los circuitos más importantes de España, solo superado por el del Parc de l’Oreneta en Barcelona.
El precio es de 1€ por persona y los horarios y días van en función de la época del año, os dejo su enlace:
AMIGOS DEL FERROCARRIL DE VILANOVA

Si hace un día tan bonito como hoy y os apetece tomar algo con vistas al mar, el chiringuito de Ribes Roges es un lugar ideal.





El Paseo marítimo de punta a punta tiene casi 2 km de distancia y está preparado para dar largos paseos caminando.

El Paseo Marítimo es un lugar ideal para caminar, correr, pasear en bicicleta o simplemente relajarse en uno de los bancos mientras se disfruta de la brisa marina.

Desde el paseo vemos una figura que parece un toro.
Es el Pasífae.

La escultura del Pasífae está situada sobre un muelle en la playa de Ribes Roges.

La escultura de Pasífae es una obra icónica situada en el extremo oriental de la playa de Ribes Roges, al final del paseo marítimo.
Creada por el escultor Òscar Estruga y su hermano Miquel Estruga.
Esta monumental pieza de bronce tiene una rica historia ligada tanto al arte como al contexto mitológico y cultural de la ciudad.

Según la mitología griega, Pasífae, esposa del rey Minos de Creta, fue víctima de la ira del dios Poseidón.
Este le envió un toro blanco para que lo sacrificara en su honor, pero Minos decidió no hacerlo, lo que enfureció al dios.
Como venganza, Poseidón hizo que Pasífae se enamorara perdidamente del toro.
Para consumar su amor, Pasífae pidió ayuda al ingeniero Dédalo, quien construyó una vaca de madera en cuyo interior la reina se ocultó, permitiendo que el toro la montara.
De esta unión nació el Minotauro, una criatura con cuerpo humano y cabeza de toro.
Esta historia está llena de simbolismo sobre el deseo, la transgresión y lo híbrido.

La figura tiene formas curvas y robustas, con un estilo que mezcla lo humano y lo animal, sugiriendo la fusión de ambos mundos, esa dualidad infinita.
Seguimos por el paseo marítimo aún cuando parece que has terminado de recorrerlo, sigue por el paseo Salvador Espriu por delante de un pequeño bloque de pisos y escaleras hacia arriba.

Si has llegado hasta aquí, por lo menos sube a las escaleras para tener una perspectiva preciosa de la playa, del Pasífae y de la Daurada.


Cuando estás recorriendo el paseo Salvador Espriu bordeas una casa construida en 1913, del mismo propietario que el Pont del Nin, familia Ferrer Nin, un abogado e hijo de uno de los alcaldes de Barcelona de aquella época.


El chalet no se ve desde el paseo, queda en el turó de Sant Gervasi (Colina).
Este chalet está catalogado como Bien Cultural de Interés Local(Bé Cultural d’Interès Local), lo que subraya su valor arquitectónico e histórico.
Desde 2018, el Chalet del Nin funciona como un espacio para eventos, especialmente bodas, gestionado por empresas como Catering Sensacions.

Desde el Pasífae si puedes ver a lo lejos la majestuosidad del chalet, la muralla que lo rodea, la colina en la que está enclavado e imaginarte la exclusividad del lugar, de las vistas y de la privacidad.

En verano se puede disfrutar de diferentes canchas de boleibol.

Si os interesan los yacimientos ibéricos, tenemos las ruinas de Adarró aquí en el paseo de Ribes Roges.

Este yacimiento es uno de los más importantes de la cultura ibérica cossetana y de la época romana en Cataluña, con una historia que abarca desde el siglo V a.C. hasta el siglo VI d.C.

El poblado ibérico de Adarró, se estableció en la cima del turó de Sant Gervasi alrededor del 450 a.C. (siglo V a.C.).
Las primeras evidencias incluyen cerámicas griegas de los siglos V-IV a.C., llegadas a través del comercio con Empúries.
El poblado alcanzó su apogeo tras la conquista romana (197 a.C.).
Hacia el 50-40 a.C., el poblado ibérico fue abandonado y se transformó en una villa romana dentro del territorio de Tarraco, capital de la Hispania Tarraconensis. Esta villa, dedicada a la explotación agrícola, estuvo activa hasta el siglo VI d.C.

En todo el paseo marítimo de Vilanova hay diversos restaurantes donde comer, cenar o tomar algo, en la zona del Passeig del Carme están unos al lado de los otros pudiendo disfrutar también de sus terrazas.

Ahora vamos a recorrer el Barrio de Mar, el corazón marinero y pesquero de Vilanova.
Empezamos por la Iglesia de la Concepció, que se encuentra en el corazón de este barrio marinero.

La Iglesia de la Inmaculada Concepción es un templo construido en el siglo XIX, específicamente entre 1877 y 1882, en un estilo neogótico.
Originalmente, se planeó dedicarla a Sant Pere Pescador, patrón de los pescadores, reflejando la identidad marinera del barrio, pero tras la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854 por el papa Pío IX, se decidió consagrarla a la Virgen María bajo esta advocación.
Es considerada la «iglesia del barrio de mar» por su ubicación a unos 300 metros del puerto y su vínculo con la comunidad pesquera.

Durante la festa de Sant Cristòfol, patrón de los marineros, una procesión lleva la imagen del santo desde esta iglesia hasta la playa, acompañada por la comunidad pesquera, en un acto que combina fe y tradición marinera.
La iglesia es un Bien Cultural de Interés Local.

La pesca en Vilanova ha sido clave desde la Edad Media, pero cobró impulso en los siglos XVIII y XIX con el crecimiento del puerto y la llegada del ferrocarril, que facilitó la comercialización del pescado con otras zonas.


Desde los tiempos del comercio de ultramar (1830-1880), los barcos anclaban delante de la costa de Vilanova y cargaban la mercancía, principalmente vino y licores del Penedés, aguardiente y pescado seco, a su vez se importaba el azúcar, el café y el tabaco.
El primer proyecto de puerto es del 1875 y eran dos escolleras que formaban la bocana.
Fue en 1949 cuando se aprobó el proyecto del puerto y el 11 de Junio de 1954 cuando la embarcación Cala Portals hizo la primera operación comercial en el nuevo puerto.

La lonja de pescado (llotja de peix) es una instalación moderna de 1.809 m² que opera subastas automatizadas con mandos a distancia, dos veces al día (8:00 y 16:00, de lunes a viernes), que permite pujar de forma rápida, limpia y sin intermediarios.
El pescado se descarga a mano, caja a caja, desde las 56 barcas pesqueras activas y va directo a la subasta tras ser clasificado ,atrayendo a compradores exigentes por la calidad del producto.

La situación privilegiada de Vilanova entre Barcelona y Tarragona, le dio un impulso económico.
El muelle tiene una pasarela desde la cual puedes divisar perfectamente el puerto, el faro, la playa de San Cristóbal o también llamada Playa del Faro.



Vilanova es conocida por la variedad de su pesca, no por la cantidad.
Se capturan hasta 140 especies distintas, incluyendo boquerones, merluza, lenguado, sepia, pulpo, atún y gamba roja, esta última pescada a casi 1.000 metros de profundidad, lo que explica su alto valor gastronómico.

Desde los muelles puedes observar como los aficionados a la pesca, tiran sus cañas esperando tener suerte con la captura.

Desde aquí vemos el Faro de Sant Cristòfol, aunque sigue siendo un faro en términos estructurales, ya no guía barcos con su luz, pero sigue siendo un faro cultural que ilumina la historia marinera de Vilanova i la Geltrú.

El Faro fue construido en 1833 para mejorar la seguridad de la navegación en el puerto de Vilanova, que en el siglo XIX era un centro activo de pesca, cabotaje y comercio de ultramar.
Su ubicación estratégica, en el extremo sur del Barrio de Mar, permitía guiar a los barcos que entraban o salían del puerto, especialmente en condiciones de poca visibilidad.

El Faro, se ha renombrado como «Espai Far» inaugurado en 2001, convirtiéndose en un museo que ocupa el interior del faro y sus edificios anexos.
En su interior se pueden ver maquetas de barcos, herramientas de pesca y objetos náuticos que ilustran la vida de los pescadores y marineros de Vilanova.

La playa de San Cristóbal históricamente fue un punto clave para los pescadores, que usaban la zona para desembarcar capturas y reparar redes.
La playa está vinculada a tradiciones marineras, como la procesión de Sant Cristòfol, donde los marineros honran a su patrón con actos que llegan hasta la arena.

Acceso a la playa de San Cristòfol en Vilanova i la Geltrú

Antigua estructura de piedra en la Playa de San Cristóbal
La Ermita de Sant Cristòfol, no sólo da nombre a un faro y a una playa, también es una pequeña ermita, ubicada prácticamente en la playa.
Dedicada a Sant Cristòfol, patrón de los marineros, es un símbolo de la tradición pesquera del barrio.
Construida en el siglo XIV, aunque reformada en épocas posteriores, tiene una estructura sencilla pintada de amarillo que destaca en el paisaje costero.

Sencilla panorámica la de la Ermita de Sant Cristòfol con vistas al mar en Vilanova i la Geltrú
La ermita es el punto de partida de la procesión de Sant Cristòfol, celebrada en julio, donde la imagen del santo se lleva hasta la playa en un acto que reúne a la comunidad pesquera con embarcaciones engalanadas.
También acoge misas esporádicas y actos culturales ligados al mar.
Está protegida como Bé Cultural d’Interès Local por su valor histórico y su vínculo con la identidad marinera de Vilanova.

Imagen de Sant Cristòfol en la Ermita

El mar forma parte del carácter de los vilanovins
No podíamos finalizar nuestra visita a esta preciosa ciudad sin visitar la Daurada

Bella panorámica del mar bañando las arenas de Vilanova

Bella panorámica de la Durada Beach Club
La Daurada se extiende sobre más de 10.000 m² en el Moll de Ponent, con amplias terrazas que brindan la sensación de estar navegando sobre el Mediterráneo.
Es el lugar ideal para disfrutar de una puesta de sol mientras se degusta un cóctel o se escucha música en vivo.

Las puestas de sol sobre Vilanova son increíbles
En este muelle podemos disfrutar de las letras, algo que se ha hecho muy habitual en muchas ciudades, con el nombre de Vilanova.

M1s Viajes en Vilanova i la Geltrú
Vilanova i la Geltrú lo tiene todo: playas amplias de arena dorada, un casco antiguo lleno de historia, una gastronomía deliciosa con sabor a mar y una vibrante oferta cultural y de ocio.
Ya sea paseando por el paseo marítimo, explorando sus museos o disfrutando de una cena frente al Mediterráneo, esta ciudad costera cautiva a todo el que la visita.
Y cuando el día termina, no hay mejor manera de despedirse que con una puesta de sol desde el espigón o desde una terraza en La Daurada, donde el cielo se tiñe de naranja y el mar parece fundirse con el horizonte.
Es en ese instante, entre luz y brisa marina, donde Vilanova revela su verdadero encanto.




