¿Mónaco o Montecarlo? Un pequeño país con una de las mayores riquezas del mundo.
Escondido entre las montañas y la costa azul, este pequeño gran país nos abre sus puertas para que lo descubramos, si no lo conoces pasa y vívelo con nosotros!!
Mónaco o mejor dicho el Principado de Mónaco es un microestado situado en Europa, al sur de Francia y bañado por el Mar Mediterráneo, en la denominada Costa Azul.
Mónaco es el segundo Estado más pequeño del mundo después del Vaticano y el primero en densidad poblacional, con unos 39.000 habitantes.
Su idioma oficial es el francés, pero también se habla el monegasco, una variante del idioma ligur, idioma romance hablado en la Italia Noroccidental. Mónaco está muy ligado a Italia, el ligur es sin duda una muestra de ello.
En Mónaco también se habla habitualmente el italiano (la frontera italiana está a unos 15 km), el occitano (lengua local de Mónaco) y el inglés.
El aeropuerto más cercano a Mónaco es el de Niza (Francia), que se encuentra a 22 km. A Mónaco también se puede llegar en coche, autobús, tren o helicóptero.
LINK TREN A MÓNACO
En nuestro caso escogemos EasyJet para volar a Niza.
LINK EASYJET
Mónaco no es un destino económico, pero tampoco tan caro como nos pensamos, para poder confirmar o desmentir esta teoría nuestra, vamos a pasar dos noches en un apartamento y tres noches en un hotel de 5*.
¡¡Arrancamossssss!!
Día 1
Si viajas a Mónaco usando el aeropuerto de Niza, tienes distintas opciones para llegar a Mónaco. Os dejo el enlace de los transportes de este aeropuerto:
LINK Transporte aeropuerto de Niza
Nuestro vuelo llega a las 22:30 y nuestra mejor opción es el transporte privado. Hemos buscado en varias páginas porque el precio para 30 minutos de recorrido es elevado. Finalmente reservamos con Get transfer.com por 96,30€
LINK GET TRANSFER.COM
Escogemos la plataforma Airbnb para la elección del apartamento y encontramos este en Beausoleil.
LINK AIRBNB
Beausoleil pertenece a Francia, pero este apartamento está muy bien ubicado a escasas dos calles de Mónaco. Os paso su ubicación:
LINK Ubicación apartamento
El apartamento está recién reformado, tiene muy buenas valoraciones y entrada independiente (keybox).
El anfitrión Matthieu tiene muy buena comunicación, antes y después de la reserva y gestiona otros apartamentos, algunos de ellos en el propio Mónaco (algunos con vistas al mar).
Pagamos unos 130€ por noche (incluida la limpieza y las tasas) para dos personas.
El apartamento tiene una cocina abierta al salón y dispone de plaza de aparcamiento en el mismo edificio. Matthieu nos envía un pdf con las instrucciones y claves para el disfrute completo de nuestra estancia.
En el aeropuerto se encuentra nuestro transporte. El trayecto es por autopista y dura unos 30 minutos apróx.
Gracias a la entrada autónoma, no nos preocupa a que hora llegamos al apartamento. En la nevera nos encontramos un agua de cortesía y cápsulas de café.
Como sabíamos que llegábamos tarde en el aeropuerto de salida nos tomamos una merienda-cena.
Así que damos por finalizado este día.
Día 2
Nos despertamos y queremos bajar a desayunar, pero está lloviendo, así que nos quedamos tranquilamente en el apartamento esperando que pase la nube.
Son casi las 11h y ya es tarde para desayunar, estamos en Mónaco y aquí el horario de comidas empieza alrededor de las 12h, así que vamos a ir buscando un restaurante para recargar fuerzas y salir a patear después.

Cuando salimos del apartamento nos dirigimos dirección a Mónaco, es decir dos calles más abajo. Debido a la pendiente tan grande que hay en esta zona nos encontramos con un par de escaleras, una de ellas mecanizada.

Estas escaleras fueron inauguradas por el príncipe Alberto II de Mónaco en colaboración con el gobierno francés. Las escaleras conectan Beausoleil con Mónaco, gracias a ellas nos ahorramos subir 450 escalones para llegar a la cima de Beausoleil.

Hemos entrado en un par de restaurantes que nos cogían de paso y estaban llenos o reservados, así que nos metemos en el Grill Au Feu de Bois.

Escogemos el menú diario por 18,50€.

El menú consiste en un entrante, un plato y a escoger entre café o postre.


Hemos comido bien, porque no habíamos desayunado, pero sin duda hay mejores opciones.
Ahora con las pilas cargadas salimos a conocer Mónaco.

Nuestra primera parada es en el Mercado Gustave Eiffel. Inaugurado en 1902 . Fue mandado construir por Agustin Trabut y aunque se le atribuye a Gustave Eiffel, no hemos encontrado información al respecto.

Como muchos otros mercados en Europa, se han tenido que reinventar con restaurantes gourmet o cafeterías para seguir siendo negocios rentables.
Os dejo un enlace para hacer un tour virtual por este maravilloso mercado y sus alrededores:


Seguimos descendiendo y sin darnos cuenta entramos en Mönaco, la calle por la que bajábamos era Boulevard de la República y se ha transformado en Avenida Saint-Charles.

Beausoleil o el «Buen sol» es conocido por la proximidad con el principado de Mónaco, pero también por sus edificios de la Belle Époque.

Siguiendo esta calle peatonal nos lleva directos a la Iglesia de Saint-Charles de Montecarlo.
Ahora es cuando vamos a explicar la diferencia entre Mónaco y Montecarlo, porque nosotros mismos lo confundimos habitualmente y lo decimos indistintamente.
Montecarlo es uno de los barrios del Principado de Mónaco, es fácil confundirlos porque hablamos de un país de poco más de 2km cuadrados.
Montecarlo significa Monte de Carlos en honor a Carlos III de Mónaco, Príncipe reinante de la época entre 1856 a 1889.
Carlos III ordenó la construcción de un nuevo barrio, Montecarlo, en este propósito entraba la creación del Casino de Montecarlo.

La Iglesia de Saint Charles, situada en pleno centro de Montecarlo se mandó construir también por el príncipe Carlos III.
El templo está dedicado a San Carlos Borromeo y ocupa el espacio que anteriormente ocupaba la capilla de San Lorenzo.



Diecinueve vidrieras iluminan el templo, los candelabros fueron donados por el Príncipe Rainiero III de su antigua sala de armas con motivo de la restauración interior que se llevó a cabo en 1983, en el centenario del primer culto.

Frente a la fachada de la Iglesia Saint Charles hay una escalinata con dos gigantescos Ficus hechos árboles.


Frente a la Iglesia Saint Charles, los Ficus, la escalinata y una escultura titulada «Il Cardinale Seduto», el Cardenal sentado, obra del escultor italiano Giacomo Manzú.

Nuestro recorrido sigue en descenso dirección mar y nos encontramos con el Centro Comercial Metropole Shopping, que se encuentra literalmente, subterráneo.
En cuanto bajas las escaleras mecanizadas te quedas maravillado con esta increíble araña de cristal.

Es un centro comercial no muy grande, pero con mucho glamour.
Por su ubicación, cerca del Casino de Montecarlo lo hace ideal para una escapada de compras.

Nos maravillan tres maquetas de tres coches de Fórmula 1, realizadas por el artista Antoine Dufilho.
Este autodidacta construye alternando el lleno y el vacío de forma sucesiva usando capas, os dejo un enlace para saber más sobre este joven creador.

En el Metropole Shopping podemos encontrar en la planta baja servicio de restauración, rodeado de lujosas boutiques de suelos de mármol.


Joyerías que no tienen problema con tener los precios marcados y carecer de seguridad, una señal evidente de la tranquilidad con que la gente puede exhibir y lucir estas preciosas joyas.
Entre las marcas podemos encontrar Chanel, Hugo Boss, Gucci, etc. pero también podemos encontrar un Fnac y un Sephora entre otras tiendas un poco más accesibles.

Frente a la entrada del Metropole Shooping podemos disfrutar de una zona verde denominados «Jardines de la Petit Afrique».

Estos jardines fueron encargados por Carlos III a finales del siglo XIX para cubrir la necesidad de una zona verde en el nuevo barrio de Montecarlo.

Jardins de la Petit Afrique está especializado en especies tropicales.
Entre la vegetación podemos disfrutar de una colección itinerante de esculturas correspondientes a la colección de Rainiero III.
La colección es de unas 200 esculturas repartidas por todo el principado, convirtiéndolo en un museo al aire libre.


Entre el verdor del follaje podemos entrever un edificio de marcado estilo Belle Époque en color salmón.

En este paseo tranquilo encontramos una comunidad de patos, ocas y palomas.






De las cosas que más nos gustaron fueron estos espectaculares troncos de olivo, esa forma que tienen de retorcerse nos parecen increíblemente bellos.



Este bello busco es anónimo para nosotros, lo hemos buscado por varias fuentes y no hemos conseguido averiguar de que artista es, os dejo una página con más esculturas diseminadas por el principado.

Frente a los jardines nos encontramos con el famoso Café de París y con el Casino de Monte Carlo.
Este emblemático café-restaurante fundado en 1868, es junto al Casino y al Hotel de París el emblema de Mónaco.
De marcado estilo Belle Époque nos recuerda a los bistros parisinos.

Frente a los jardines nos encontramos con el Casino de Monte Carlo.
Este majestuoso edificio fue inaugurado en 1863 y fue mandado construir por el Príncipe Carlos III para dar prestigio al nuevo barrio de Monte Carlo.

Estamos frente al Casino que da nombre al barrio de Monte Carlo, en Mónaco y del que sin duda es una de las razones por las que es conocido este pequeño estado en Europa.
Este casino fue planeado para ser un éxito y así fue gracias a que en Mónaco el juego estaba legalizado desde 1854.
El Casino también ha sido protagonista en distintas películas del agente secreto ficticio James Bond, tales como «Casino Royale», «Nunca digas nunca jamás» y «Golden Eye».

Como dato que me parece curioso, comentaros que los monegascos no pueden entrar a apostar en este Casino.

El Casino fue construido por el arquitecto Charles Garnier, en un claro estilo Segundo Imperio, conocido también como estilo Napoleón III.
Este estilo está basado en la suntuosidad y la policromía.


En la parte posterior del Casino nos encontramos con una estatua dedicada al compositor francés Héctor Berlioz, figura destacada del romanticismo cuya obra más conocida es «La Sinfonía fantástica».

Detrás del Casino nos encontramos con un paseo frente al mar con diversas obras de arte.


Siguiendo por este paseo a orillas del mar, nos encontramos con The Champions Promenade, una serie de huellas de futbolistas mundialmente famosos.





Mónaco es también mundialmente conocida por El Gran Premio de Fórmula 1 celebrado anualmente el último domingo de Mayo.
Es uno de los premios más antiguos y prestigiosos en la categoría monoplaza. La primera carrera se celebró en 1929 organizado por Antony Noghès y bajo el principado de Luís II.

El recorrido se sitúa integramente dentro del territorio Monegasco y entre lo más famoso de este recorrido se encuentra la denominada «La curva Loews».
La curva Loews o Loew Hairpin, es la más lenta de todo el recorrido, debido a su trazado de 180 grados, lo que obliga a los pilotos a frenar drásticamente y reducir la velocidad considerablemente.
Debido a su ángulo tan cerrados los coches pasan a una velocidad de 50-60 km/h. Lo que hace que los pilotos sean extremadamente precisos para evitar bloquear las ruedas o perder el control del coche. Para un poco más adelante pasar por el túnel que pasa por debajo del hotel Fairmont.

Estamos en el mes de Mayo y Mónaco ya huele a Fórmula 1, vallas, barreras, operarios pintando, etc. en definitiva Mónaco prepara sus calles para acoger esta gran competición.

Muy cerca de la curva Loews encontramos una escultura de un Fórmula 1, se denomina F1 McLaren y fue creada por el artista Christian Maas.


Cerca del famoso túnel y la curva Loews encontramos Le Jardin Japonais.

Le Jardin Japonais, es un jardín de marcado estilo zen. Las maderas usadas para la construcción del jardín, fueron transportadas desde Japón. Las rocas y piedras de la cascada están importadas de Córcega.

Las plantas son especies traídas de Italia, Alemania, Bélgica, España y Francia.

Nos encontramos en un remanso de paz dentro del ruidoso Mónaco.


Algunas de las especies que se han ido integrando con moderación, son grupos de vegetales importados de América del Sur, Australia, África y Asia.


El jardín fue encargado por el Príncipe Rainiero III y creado en 1994 por el paisajista Yasuoo Beppu.

Los bambús, los azulejos de la isla Oficawaji y las maderas de la casa de té, fueron importadas de Japón.

Siguiendo nuestro recorrido nos encontramos, ya fuera del jardín, con el Foro Grimaldi.
El Foro Grimaldi es un espacio multicultural de conferencias y congresos.
Esta zona también incluye una sala de espectáculos y exposiciones.

Nuestro paseo transcurre por la Av. Princesse Grace y volvemos a encontrarnos con diversas esculturas en este museo al aire libre que es Mónaco.

Una escultura regalada por los daneses de Mónaco a su alteza el Príncipe Rainiero III en su 50 aniversario de reinado.

Paseando tranquilamente llegamos a la playa Larvotto.

La playa de Larvotto, es una de las más famosas de la Riviera Francesa. Con su arena de grava fina y aguas cristalinas, ofrece un ambiente exclusivo y relajado, ideal para disfrutar del sol y las vistas al Mediterráneo.
Aunque es una playa pública, cuenta con varias instalaciones de lujo, como clubes de playa y restaurantes de alta gama. Además, está rodeada de modernos edificios y el elegante distrito de Montecarlo, lo que la convierte en un lugar perfecto para disfrutar de la sofisticación monegasca mientras te relajas junto al mar.

La playa de Larvotto en Mónaco tiene una ubicación bastante interesante. Aunque está junto al mar, la playa es en parte artificial y se encuentra en una zona donde el terreno fue modificado.
Durante la construcción de la zona costera, se rellenaron áreas del mar para crear más espacio. Como resultado, la playa de Larvotto, a pesar de estar frente al mar, está parcialmente debajo del nivel del suelo, ya que se encuentra en una bahía que fue rellenada y nivelada con materiales para crear una playa más accesible y protegida.

Aunque la playa es pequeña y tiene una mezcla de arena y guijarros, el hecho de que esté en una zona recuperada del mar le da un carácter único.
A pie de playa la playa Larvotto y bajo el suelo, encontramos diversos comercios y restaurantes.

En la playa de Larvotto, en Mónaco, se encuentra una rosa de los vientos ubicada en el paseo marítimo.
Esta rosa de los vientos es una obra de arte que indica las direcciones cardinales y es uno de los puntos de interés visual de la zona.
Al estar situada cerca del mar, la rosa de los vientos ofrece una vista simbólica del horizonte y las direcciones del viento, lo que la convierte en un elemento interesante tanto para los turistas como para los locales que pasean por el área. Además, complementa la atmósfera sofisticada y mediterránea del lugar.

Mónaco, debido a su pequeño tamaño y terreno montañoso, ha desarrollado una serie de pasadizos subterráneos y túneles que permiten a los residentes y visitantes moverse por la ciudad de manera más eficiente, evitando el ascenso y descenso de escaleras empinadas. Estos pasadizos son una característica única del principado y reflejan cómo Mónaco ha aprovechado su limitado espacio de manera ingeniosa.
Uno de los pasadizos más conocidos es el «Passerelle du Rocher», un sistema de túneles que conecta varias zonas de la ciudad, incluyendo el barrio de Montecarlo y la parte baja del Rocas de Mónaco, donde se encuentra el Palacio del Príncipe. Además, existen otros caminos subterráneos que ayudan a conectar diferentes áreas del principado, como los accesos al puerto y otras zonas urbanas.
Los pasadizos no solo sirven como un medio práctico para reducir el esfuerzo físico al subir y bajar colinas, sino que también ayudan a sortear las limitaciones del espacio en un territorio tan compacto. Esto facilita la vida cotidiana, especialmente en un lugar como Mónaco, donde la densidad urbana es alta y la geografía desafiante.
Además, muchos de estos pasadizos están cubiertos y son parte integral del sistema de transporte público y privado, haciendo que moverse por la ciudad sea más rápido y cómodo.


Estamos cansadetes de la caminata que llevamos encima, así que vamos a pasar por una panadería y una quesería que tenemos cerca del apartamento y hoy vamos a cenar en el apartamento tranquilitos.

Ahora que estamos cenando tranquilamente en el apartamento, hacemos la reflexión sobre el entorno en el que estamos, de lujo y sofisticación y a nosotros lo que nos ha apetecido es lo más sencillo del mundo: pan y queso jejeje. Con esto damos por concluido nuestro nuestra jornada.
Día 3
Hoy hacemos el check out de nuestro apartamento y el check in en el Hotel Fairmont, como la entrada la tenemos a partir de las 13 h, vamos a dejar el equipaje en una consigna que tenemos cerca para seguir recorriendo Mónaco.

Os dejo la ubicación de este comercio que nos ha cobrado 10€ (dos piezas de equipaje)

El Sanctuaire Saint-Joseph está ubicado en Beausoleil.
Este santuario, dedicado a San José, es un lugar de recogimiento y devoción religiosa que ha atraído tanto a fieles como a turistas interesados en su belleza arquitectónica y su ubicación pintoresca.
El santuario fue inaugurado en 1882 y se encuentra en una colina que ofrece vistas espectaculares del Principado de Mónaco y de la Costa Azul. Su arquitectura es un reflejo del estilo del siglo XIX, con detalles ornamentales que destacan por su simplicidad y elegancia. Además de su valor arquitectónico, el lugar se asocia con la espiritualidad y la paz, lo que lo convierte en un destino para quienes buscan un momento de tranquilidad.
En su interior, el santuario alberga varias obras de arte y elementos religiosos que refuerzan su carácter sacro. Además, el entorno natural que rodea al lugar, con jardines y zonas ajardinadas, hace que visitar el Sanctuaire Saint-Joseph sea una experiencia tanto espiritual como estética.
Este santuario es de fácil acceso desde Mónaco, lo que lo convierte en un destino popular para aquellos que visitan la zona y buscan un espacio de reflexión lejos del bullicio turístico.

El Ayuntamiento de Beausoleil (en francés, Mairie de Beausoleil).
El edificio del ayuntamiento se encuentra en el centro de la ciudad y refleja la arquitectura tradicional de la región. Aunque Beausoleil es una localidad pequeña, su Mairie juega un papel crucial en la administración local y en la organización de la vida cívica y cultural de la ciudad. Además, el municipio se caracteriza por un ambiente muy orientado hacia la calidad de vida de sus habitantes y la gestión de su entorno natural, dada la cercanía a Mónaco.

Los Jardines de la Petit Afrique en Mónaco cuentan con un busto de Carlos III. Este busto rinde homenaje al príncipe que jugó un papel clave en el desarrollo del principado, especialmente en la creación de espacios naturales y el embellecimiento de Mónaco.
Carlos III fue fundamental en la transformación de Mónaco en un destino de lujo, e impulsó la creación de varios jardines y la infraestructura que convirtió al principado en un lugar de renombre internacional.
El busto en los Jardines de la Petit Afrique se encuentran en la parte más alta de dichos jardines.

Aunque parte del recorrido que estamos haciendo hoy, ya lo hicimos ayer, seguimos alucinando con la belleza de los edificios, sobretodo en la zona de Montecarlo.

En la plaza del Casino también encontramos otro icono de Monte Carlo, como es el Hotel de París, uno de los hoteles más lujosos de Mónaco.

Fundado en 1864, este hotel ha sido testigo de la historia del principado y ha acogido a personalidades de todo el mundo, desde la realeza hasta celebridades y aristócratas.
El hotel tiene un diseño arquitectónico clásico y elegante que complementa el ambiente sofisticado del Casino de Montecarlo.
Ha sido renovado varias veces para mantener su prestigio, pero sigue conservando ese aire clásico que lo convierte en un lugar único.
El hotel alberga restaurantes de renombre internacional, incluido el Le Louis XV, dirigido por el famoso chef Alain Ducasse.
Este restaurante ha recibido tres estrellas Michelin y es un destino culinario de lujo para quienes buscan una experiencia gastronómica excepcional.

El circuito de Mónaco es famoso por su diseño urbano, que transita por las angostas calles del principado, rodeadas de edificios de lujo, con vistas al puerto y al mar Mediterráneo.
La pista es corta, de aproximadamente 3.3 kilómetros, pero extremadamente técnica, con curvas cerradas, como la famosa «curva de la piscina» y el «Rascasse», que requieren de una gran destreza por parte de los pilotos.
Además, la falta de escapatorias y las barreras de protección cercanas hacen que el margen de error sea mínimo, lo que aumenta la emoción y el riesgo.

El Gran Premio de Mónaco es un evento social tan importante como deportivo.
Las calles del principado se llenan de celebridades, miembros de la realeza, empresarios y turistas de todo el mundo. El glamour y la exclusividad están presentes en cada rincón, desde los coches que circulan por sus calles a los yates atracados en el puerto.
Además, las famosas fiestas y eventos paralelos como el «Monte Carlo Rally» hacen de Mónaco un centro de atención durante toda la semana del Gran Premio.

Nos dirigimos hacia el puerto de Mónaco, también conocido como Puerto Hércules o Port Hercule.

Este puerto natural está ubicado en la zona costera de la ciudad, en el corazón de Mónaco, y es famoso por ser un refugio para algunos de los yates más lujosos y costosos del mundo.

El puerto es famoso por ser el hogar de algunos de los yates más impresionantes del mundo, que atraen a turistas y curiosos durante todo el año. Durante el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, el puerto cobra vida, ya que muchos de los yates se convierten en plataformas de observación para los eventos.
Además, es común ver a multimillonarios y celebridades llegando a Mónaco a bordo de estos lujosos barcos, que varían en tamaño desde pequeñas embarcaciones hasta gigantescos yates de más de 100 metros de eslora.

A lo largo de los años, el puerto ha sido modernizado y renovado para adaptarse a la creciente demanda de atraques de súperyates.
Recientemente, se han añadido nuevas instalaciones y servicios para mejorar la experiencia de los propietarios de yates y turistas.
Además de ser un puerto de lujo, también alberga marinas y restaurantes exclusivos donde los visitantes pueden disfrutar de vistas espectaculares y una gastronomía de alta gama.

El Puerto de Mónaco es un punto focal para varios eventos de renombre mundial.
Uno de los más importantes es el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, que pasa cerca del puerto y ofrece una vista espectacular de las carreras.
Durante el evento, los yates estacionados en el puerto son el centro de la vida social, con fiestas, cenas y eventos privados.
El puerto también es sede de regatas internacionales, como el Monte Carlo Yacht Show, donde se exhiben yates de lujo de última generación.

El Teatro Princesa Grace (en francés, Théâtre Princesse Grace) es uno de los principales espacios culturales de Mónaco, y se encuentra en el Quartier de Fontvieille, una de las zonas más modernas del Principado.
Este teatro fue inaugurado en 1984 y lleva el nombre de Grace Kelly, la famosa actriz estadounidense que se convirtió en Princesa de Mónaco tras su matrimonio con el príncipe Rainiero III en 1956.

El teatro fue inaugurado en honor a Grace Kelly, quien fue muy apreciada por su contribución a la cultura y las artes.
Grace Kelly no solo fue una estrella de Hollywood, sino también una defensora de las artes y la cultura en Mónaco.
Después de convertirse en princesa, desempeñó un papel activo en el apoyo a las artes y la música en el Principado.
El teatro fue nombrado en su honor como un tributo a su legado cultural.

Vamos descendiendo por la Av. Ostende y desde donde estamos podemos ver el crecimiento en vertical de las nuevas construcciones en Mónaco, un puente que queda encima nuestro y bajo él una pequeña capilla.
Para cruzar tenemos un pasadizo que nos dejará al otro lado de la carretera.


La Iglesia de Santa Devota (en francés, Église Sainte-Dévote) es uno de los lugares más emblemáticos y antiguos de Mónaco.
Esta iglesia, dedicada a Santa Devota, la patrona de Mónaco, tiene una profunda significación religiosa y cultural para los habitantes del principado.
La iglesia tiene un aspecto románico en su arquitectura original, aunque ha sufrido modificaciones a lo largo de los años. La estructura actual de la iglesia es el resultado de una restauración llevada a cabo a principios del siglo XX, en 1956, gracias a los esfuerzos del príncipe Rainiero III y su esposa, la princesa Grace Kelly.

La iglesia tiene sus raíces en el siglo XI y ha sido restaurada y modificada a lo largo de los siglos.
Se cree que el resto de Santa Devota, una cristiana mártir originaria de Cerdeña, fue traído a Mónaco en el año 1046.
Según la leyenda, después de su martirio, su cuerpo fue transportado milagrosamente a Mónaco en un barco y la iglesia fue construida para albergar su relicario.

La Santa Devota es muy venerada en Mónaco y su festividad se celebra cada año el 27 de enero.
Durante esa fecha, una serie de rituales religiosos y actividades tienen lugar en la ciudad, incluido el desfile de la Virgen Santa Devota, en el que los residentes transportan una réplica de su imagen en procesión hasta el puerto, simbolizando la protección divina sobre el principado.

En el interior de la iglesia, se pueden encontrar hermosos frescos, vitrales y una decoración que rinde homenaje a Santa Devota.
El altar mayor alberga el relicario con sus restos, lo que convierte a este lugar en un destino de peregrinación y en un sitio de gran veneración para los habitantes del principado.

Durante el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, también es tradicional que los conductores y miembros del equipo acudan a la iglesia para rendir homenaje a la Santa, pidiendo protección para la competencia.

Debido a la topografía montañosa, los edificios en Mónaco suelen estar diseñados en varios niveles escalonados.
Se aprovechan terrazas, jardines verticales y otros elementos arquitectónicos para conectar los diferentes niveles de la ciudad, con ascensores y escaleras mecánicas que facilitan el acceso entre áreas más altas y bajas.

Debido a la topografía montañosa, los edificios en Mónaco suelen estar diseñados en varios niveles escalonados.
Se aprovechan terrazas, jardines verticales y otros elementos arquitectónicos para conectar los diferentes niveles de la ciudad, con ascensores y escaleras mecánicas que facilitan el acceso entre áreas más altas y bajas.

Próximo a la Iglesia de Santa Devota se encuentra la estación de tren Gare de Mónaco (Place Sainte-Dévote) y un pequeño restaurante-snak llamado Gran Caffe donde paramos a recargar energías.




La comida en el Gran Caffé son 61€, una ensalada, dos pizzas, un agua con gas y una coca-cola.
Ahora con las pilas cargadas podemos seguir pateando este pequeño país.

Si te apetece conocer Mónaco en bus tienes la opción de Mónaco Le grand Tour, os dejo su enlace:
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Estamos recorriendo el Boulevard Albert 1er hasta el túnel Rocher Alber 1er, enlazamos con la Av. du Port y cruzamos en dirección al casco antiguo de Mónaco.



El Palacio de Mónaco es la residencia oficial del Príncipe de Mónaco, situado en lo alto de un acantilado en el casco antiguo de la ciudad de Mónaco, conocido como Le Rocher o «La Roca».
Este emblemático palacio tiene una historia que se remonta al siglo XIII y es uno de los monumentos más importantes y visitados del Principado.

Originalmente fue una fortaleza construida en 1191 por los genoveses y fue en 1297 cuando la familia Grimaldi la tomó, lo que marcó el inicio de su dominio en Mónaco.
Fue Francesco Grimaldi, disfrazado de monje, quien logró apoderarse de la fortaleza. Desde entonces, la familia Grimaldi ha sido la soberana de Mónaco y el Palacio de Mónaco ha sido su hogar y símbolo de poder.

El palacio mezcla varios estilos arquitectónicos debido a las modificaciones y renovaciones que ha sufrido a lo largo de los siglos.
La estructura original era medieval, pero con el paso del tiempo se le añadieron elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos.
Una de las características más destacadas es su impresionante fachada, con una vista panorámica sobre el puerto de Mónaco y el mar Mediterráneo.


Uno de los momentos más esperados y tradicionales es el Cambio de Guardia, que ocurre todos los días a las 11:55 de la mañana, una ceremonia muy solemne que atrae tanto a los residentes como a los turistas.
Los guardias de la Casa Real, vestidos con uniformes tradicionales, realizan este acto ante la puerta principal del palacio.

El Palacio de Mónaco está abierto al público en ciertos horarios.
Los visitantes pueden recorrer diferentes salas del palacio y aprender más sobre la historia de la familia Grimaldi y el principado. Además, en el Museo de los Grimaldi, dentro del palacio, se exhiben diversas colecciones de arte, objetos históricos y recuerdos de la familia real.

El palacio está rodeado de jardines, como el Jardín Exótico, que ofrece un contraste de vegetación típica mediterránea y vistas impresionantes del mar.
Desde el palacio se puede disfrutar de una de las panorámicas más espectaculares de la ciudad de Mónaco.
Es un lugar que combina historia, cultura y un entorno natural impresionante, lo que lo convierte en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.




A partir de la Plaza del Palacio las callecitas estrechas que tenemos enfrente son las que comprenden el casco antiguo de Mónaco.
Son precisamente estas calles y callejones estrechos y empedrados una de las características más encantadoras del casco antiguo de Mónaco.

A pesar de ser un lugar muy turístico, el casco antiguo de Mónaco mantiene un ambiente tranquilo y sereno.
Las calles menos transitadas permiten disfrutar de la historia sin las multitudes.
Las vistas panorámicas desde el borde de la roca son espectaculares y la zona está adornada con jardines y espacios abiertos donde se puede relajarse y disfrutar de la atmósfera única de este enclave histórico

Estas vías serpenteantes y laberínticas llevan a los visitantes a través de edificios de piedra, casas de colores cálidos y plazas tranquilas.
La arquitectura medieval y renacentista de la zona se conserva cuidadosamente, y el ambiente es muy pintoresco, con rincones que parecen sacados de una película.


La figura de Santa Devota ha estado profundamente vinculada al proteccionismo y a la identidad cultural del Principado de Mónaco.
Se cree que la santa protege la ciudad y a sus habitantes, especialmente en lo relacionado con la seguridad marítima. Debido a la ubicación de Mónaco a orillas del mar Mediterráneo, la figura de la santa como protectora de los marineros y pescadores fue especialmente relevante en los primeros tiempos del principado.
Además de su aspecto protector, Santa Devota es un símbolo de devoción cristiana y su festividad es un momento para que los monaguescos reflexionen sobre su fe y fortalezcan su identidad como pueblo.
La celebración de su día también es un acto de unidad para los habitantes de Mónaco, que se sienten profundamente conectados con su historia y su herencia religiosa.

Esta escultura representa a Santa Cecilia, la patrona de los músicos, sosteniendo un órgano portátil, uno de sus atributos tradicionales.
La obra fue inaugurada en una pequeña nicho en la esquina de las calles Émile de Loth y de l’Église durante la festividad de Santa Cecilia en Noviembre de 1954, en presencia de Monseñor Barthe, obispo de Mónaco.

Y casi sin darnos cuenta llegamos a la Catedral de Mónaco.

La Catedral de Mónaco, también conocida como la Catedral de San Nicolás, es uno de los principales monumentos religiosos del Principado de Mónaco.
La construcción de la catedral comenzó en 1875 y se completó en 1903. Fue construida sobre el sitio de una iglesia anterior, que databa del siglo XIII y su edificación fue impulsada por el príncipe Carlos III de Mónaco.
La nueva catedral fue diseñada en estilo románico-bizantino, lo que le otorga una apariencia robusta y majestuosa.

La catedral es conocida por su elegante simplicidad y su belleza austera.
El exterior es de piedra blanca proveniente de la región de La Turbie y la fachada principal está decorada con columnas de estilo clásico.

En el interior, la iglesia está dominada por una gran nave central, rodeada por varias capillas laterales y cuenta con hermosos mosaicos y detalles arquitectónicos que enriquecen la experiencia visual.

Una de las características más destacadas de la catedral es su pintura de mosaico en el techo, que representa la Santa Trinidad y una imagen de Cristo Pantocrátor.
Además, el altar mayor es impresionante, hecho de mármol blanco y adornado con detalles que resaltan la solemne belleza del lugar.

La técnica de los frescos en la Catedral de Mónaco sigue el estilo románico-bizantino, con un fuerte enfoque en la simbolización religiosa.
La pintura está impregnada de una gran espiritualidad, con un uso intensivo de dorados y colores vivos que evocan lo divino y lo trascendental.
Esto es muy característico de la época en que la catedral fue construida (finales del siglo XIX y principios del XX) en la que muchos artistas tomaron inspiración en la tradición medieval y renacentista.

Otro aspecto notable de la catedral es su órgano, que fue instalado en 1957 y es considerado uno de los más grandes y bellos de la región.
Este instrumento se utiliza en las celebraciones litúrgicas, especialmente en conciertos y es una parte esencial de la música sacra en Mónaco.

Uno de los elementos más significativos de la Catedral de Mónaco es que alberga las tumbas de muchos miembros de la familia Grimaldi, la familia real de Mónaco.
Entre las tumbas más conocidas se encuentran las de Grace Kelly (la Princesa Grace de Mónaco), esposa del príncipe Raniero III, quien murió en un trágico accidente en 1982.
También descansan allí los restos de su esposo, Príncipe Raniero III y otros miembros de la familia real.


La tumba de Grace Kelly es un lugar de peregrinaje para muchos admiradores de la princesa y la catedral se ha convertido en un lugar importante tanto para los habitantes de Mónaco como para los turistas.

Ubicado al lado de la Catedral de Mónaco se encuentra el Palacio de Justicia.
Inaugurado en 1924 su construcción se llevó a cabo bajo el mandato del príncipe Luis II de Mónaco y forma parte del proceso de modernización y expansión de la infraestructura del Principado durante ese periodo.
Este edificio es la sede del Tribunal de Primera Instancia, la Corte de Apelación y otros organismos judiciales.
El diseño del Palacio de Justicia es un ejemplo de arquitectura de estilo neoclásico, lo que le otorga una gran elegancia y armonía visual.
La fachada principal es de piedra blanca y el edificio presenta una serie de columnas clásicas que le dan una sensación de grandeza y solidez.

Mónaco está situado en la región de la Costa Azul (Côte d’Azur) en el sureste de Francia.
La Costa Azul es conocida por su hermoso litoral y su clima mediterráneo. Su nombre evoca la belleza de sus paisajes y la intensidad de su mar azul.
Es una de las zonas más conocidas y visitadas de Europa por su clima mediterráneo, sus paisajes espectaculares, sus playas y su ambiente exclusivo.
En muchos casos, las aguas turquesas y las impresionantes vistas montañosas hacen que la región sea muy atractiva para los turistas.



Los Jardins de Saint-Martin son un hermoso jardín público ubicado cerca del Museo Oceanográfico de Mónaco, que es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.
Este jardín destaca por su ubicación sobre un acantilado que ofrece impresionantes vistas al mar Mediterráneo.

Los Jardins de Saint-Martin están cuidadosamente diseñados, con una mezcla de plantas mediterráneas, flores coloridas y árboles que dan sombra.
Hay una gran variedad de especies de plantas, tanto autóctonas como importadas, que crean un ambiente tranquilo y relajante.

A diferencia de otros puntos turísticos de Mónaco, los Jardins de Saint-Martin ofrecen un ambiente más relajado y menos concurrido, lo que lo convierte en un lugar ideal para escapar del bullicio de la ciudad.

Los jardines están bien cuidados, con senderos y caminos para pasear, fuentes y zonas de descanso, lo que hace que el lugar sea perfecto para caminar o relajarse.

Los jardines están bien cuidados, con senderos y caminos para pasear, fuentes y zonas de descanso, lo que hace que el lugar sea perfecto para caminar o relajarse.

Los jardines fueron creados en el siglo XIX, durante el reinado de Carlos III de Mónaco, quien encargó su construcción como parte de una serie de proyectos para embellecer el principado.
En estos jardines también encontramos una escultura de Grace Kelly en una postura elegante, capturando su belleza y gracia que la hicieron una figura tan icónica tanto en el cine como en la vida real para el principado.

Grace Kelly sigue siendo una figura muy querida y admirada en Mónaco y este monumento es un bonito recordatorio de su legado tanto como actriz como miembro de la familia real de Mónaco.

Compartiendo espacio con los jardines nos encontramos con el Museo Oceanográfico de Mónaco (Musée Océanographique de Monaco). Este es uno de los museos más emblemáticos y famosos del principado.
Ubicado en un espectacular edificio sobre el acantilado, con vistas al mar Mediterráneo, es un centro dedicado al estudio y la conservación de la vida marina. Además de ser un museo, también es un importante centro de investigación científica.

Inaugurado en 1910 por el Príncipe Alberto I de Mónaco, un entusiasta de la exploración marina y conocido como pionero en la investigación oceanográfica.
Desde su inauguración, ha sido uno de los centros de investigación más prestigiosos en el campo de la oceanografía y la biología marina.

El edificio, que parece casi flotar sobre el agua, fue diseñado por el arquitecto Henri Sauvage y está decorado con detalles que recuerdan a la vida marina, con grandes ventanales que permiten disfrutar de vistas panorámicas.

Nosotros no teníamos planificado tiempo para dedicarle al museo, pero sin duda formará parte de la próxima vez que visitemos Mónaco. Os dejo el enlace para la compra de entradas.

A la entrada del Museo Oceanográfico de Mónaco se encuentra un submarino amarillo muy llamativo, conocido como el «Submarino Yellow Submarine».
Este submarino es una réplica del famoso submarino del mismo nombre que apareció en la famosa película de los Beatles, Yellow Submarine.

Nos volvemos al centro de Mónaco con un bus de línea que nos cobra 2€ por persona.
Recogemos nuestro equipaje y hacemos el check in en el Hotel Fairmont.

El Fairmont Monte Carlo es uno de los hoteles más emblemáticos y lujosos de Mónaco, conocido por su ubicación privilegiada y sus servicios de primera clase.
Este hotel de 4 estrellas se encuentra en una zona privilegiada, entre el Puerto de Mónaco y el Casino de Montecarlo, lo que lo convierte en un destino popular tanto para turistas como para viajeros de negocios.

Durante el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, el Fairmont Monte Carlo se convierte en un lugar de gran interés.
Su ubicación frente a la famosa Curva Fairmont, una de las curvas más conocidas del circuito de Fórmula 1, lo convierte en un punto clave para los aficionados que desean ver la carrera en vivo.
El hotel organiza eventos especiales durante el fin de semana de la Fórmula 1, con paquetes VIP que incluyen acceso a zonas exclusivas.

El Fairmont Monte Carlo ha sido un símbolo del lujo en Mónaco desde que abrió sus puertas.
Aunque el hotel fue renovado y modernizado a lo largo de los años, mantiene su reputación como uno de los lugares más exclusivos del principado.
El edificio fue originalmente inaugurado como el «Hotel Meridien Monte Carlo» y fue rebautizado con el nombre de Fairmont tras ser adquirido por la cadena hotelera canadiense en 1997.


Los huéspedes del Fairmont Monte Carlo pueden esperar una experiencia de lujo incomparable.
El servicio personalizado, las instalaciones de clase mundial y la ubicación inmejorable hacen que este hotel sea una opción preferida para quienes buscan lo mejor, en términos de comodidad y exclusividad en Mónaco.

Debido a su estatus de lujo y su ubicación en el corazón de Mónaco, los precios en el Fairmont Monte Carlo tienden a ser elevados, especialmente durante eventos especiales como el Gran Premio de Fórmula 1 o la temporada alta de turismo.
Sin embargo, el servicio y la calidad que ofrece justifican el costo para quienes buscan una experiencia de alojamiento única y exclusiva.


El precio de la habitación de uso doble con desayuno puede rondar los 450€ la noche, os dejo su enlace:

Muchas de las habitaciones y suites del hotel tienen balcones privados, desde los cuales los huéspedes pueden disfrutar de vistas excepcionales del mar o del puerto.

Una de las características más destacadas del Fairmont Monte Carlo es su piscina en la azotea con vistas al mar, que es ideal para relajarse mientras se disfruta de un cóctel o simplemente se toma el sol.

Día 4
Empezamos nuestro día con un desayuno frente al mar.

Ahora que tenemos la energía a tope vamos a visitar un Château.

El Château de Crémat es un hermoso castillo histórico ubicado en las colinas de Niza, en la región de la Costa Azul, en Francia, a unos 40 minutos de Mónaco.
Este lugar es famoso tanto por su arquitectura impresionante como por ser una bodega de renombre, donde se producen algunos de los mejores vinos de la región, especialmente vinos espumosos.

El Château de Crémat es un hermoso castillo histórico ubicado en las colinas de Niza, en la región de la Costa Azul, en Francia, a unos 40 minutos de Mónaco.
Este lugar es famoso tanto por su arquitectura impresionante como por ser una bodega de renombre, donde se producen algunos de los mejores vinos de la región, especialmente vinos espumosos.

El Château de Crémat se encuentra en la colina de Crémat, cerca de Niza, en un entorno tranquilo y natural, rodeado por viñedos.
Aunque está a solo unos minutos en coche del bullicioso centro de Niza, la ubicación en las colinas proporciona una sensación de paz y alejamiento, ideal para quienes buscan disfrutar de la naturaleza y el vino en un entorno exclusivo.

Los Jardines del Château de Crémat no solo son un lugar impresionante por su belleza natural, sino que también albergan varias esculturas que agregan un toque artístico y sofisticado a la experiencia de los visitantes.
Las esculturas en estos jardines están cuidadosamente seleccionadas para complementar la atmósfera del castillo y el entorno circundante.

El jardín alberga figuras de mármol y bronce de estilo clásico, muchas de las cuales recuerdan a las esculturas de la antigua Grecia o Roma.
Estas figuras, algunas de las cuales son estatuas de personas en poses elegantes, están pensadas para resaltar la belleza atemporal y la relación entre el arte y la naturaleza.

También hay algunas esculturas más modernas y abstractas que contrastan con las más tradicionales.
Estas piezas contemporáneas son una adición interesante que refleja la evolución del arte a lo largo del tiempo.


Los viñedos que rodean el castillo están cuidadosamente cultivados, lo que contribuye a la calidad excepcional de los vinos producidos allí.
La combinación de la arquitectura del castillo, el entorno natural y los paisajes cercanos hace que el Château de Crémat sea un lugar realmente especial para visitar.

El castillo está rodeado de hermosos jardines y terrazas, lo que lo convierte en un lugar encantador para disfrutar de un paseo.
Las vistas panorámicas del mar Mediterráneo y de la ciudad de Niza son simplemente espectaculares y el ambiente tranquilo del lugar hace que sea una experiencia muy relajante y placentera.


Las entradas al Château de Crémat puedes adquirirlas en el siguiente link oficial:

La cata de vino termina y ponemos rumbo a la playa.

Esta playa, Plage Petite Afrique, es conocida por su entorno más tranquilo y menos concurrido que otras playas más turísticas de la zona.
Se encuentra cerca del puerto de Beaulieu-sur-Mer y su nombre se debe a la influencia exótica que tiene la zona, gracias a la vegetación tropical y su ambiente relajado.

Plage Petite Afrique es relativamente pequeña en comparación con otras playas más grandes de la Riviera, lo que contribuye a su ambiente íntimo y relajado.
La playa está rodeada de un entorno natural espectacular, con aguas cristalinas y una vegetación frondosa que agrega una sensación de aislamiento y serenidad.

Está cayendo la noche y vamos a cenar en el restaurante La Javanaise.
La Javanaise es un restaurante ubicado a pie de la Playa Petite Afrique en Beaulieu-sur-Mer, lo que le da una ubicación privilegiada cerca del mar.
Este restaurante es muy conocido por su ambiente relajado y su excelente gastronomía, lo que lo convierte en un lugar ideal para disfrutar de una comida cerca de la playa.


La Javanaise tiene una atmósfera muy agradable y acogedora.
Los visitantes pueden disfrutar de un ambiente íntimo y relajado, ideal para una cena romántica, una comida con amigos o una comida en familia.
La ubicación junto a la playa hace que el lugar sea aún más especial ya que permite disfrutar de las vistas al mar y al mismo tiempo del ambiente exclusivo de la zona.

En La Javanaise, se ofrece una excelente cocina francesa moderna, con platos frescos y de calidad que incluyen mariscos locales, pescados frescos, carnes a la parrilla, así como opciones vegetarianas.


Anochece sobre Plage Petite Afrique y este lugar nos regala imágenes que serán el colofón a este viaje tan especial.

Anochece sobre Plage Petite Afrique y este lugar nos regala imágenes que serán el colofón a este viaje tan especial.





